El cartero se equivoca y entrega 5.000 dólares a una vecina

El cartero se equivoca y entrega 5.000 dólares a una vecina
Una mujer de Kentucky esperaba medicinas por correo, pero recibió un paquete con 5.000 dólares en efectivo debido a un error de Correos. Barbara Durnil, la afortunada (y honesta) receptora, avisó inmediatamente a las autoridades postales, quienes recuperaron el dinero destinado a un banco. Un despiste que podría haberle cambiado la vida.
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Imagina esta escena: estás en casa, esperando con ansia ese paquete del correo que contiene algo súper importante. Quizás un libro que te apetecía mucho, una pieza de ropa nueva o, como en el caso de nuestra protagonista, Barbara Durnil, de Monticello, Kentucky, ¡unos medicamentos vitales de tu seguro! Pero, ¿qué pasaría si, al abrir la caja, en lugar de pastillas te encontraras con un buen fajo de billetes, concretamente 5.000 dólares en efectivo?

Pues justo eso le pasó a Barbara. La señora Durnil recibió un paquete de USPS pensando que eran sus medicinas. Con la expectación típica de quien espera algo importante, abrió la caja. Y la sorpresa, queridos lectores, debió ser mayúscula. En vez de los blísteres de pastillas habituales, ahí estaba, reluciente y tentador, ¡una pila de 5.000 dólares! Más de uno ya estaría planeando vacaciones, un capricho o saldando alguna deuda, ¿verdad?

Pero Barbara es de otra pasta. A pesar de que la idea de que ese dinerito vendría de perlas para sus hijos o sus nietos le cruzó la mente —porque, seamos sinceros, ¿a quién no?—, su brújula moral apuntó en la dirección correcta. «Sabía que no era mío», afirmó rotundamente. Y añadió, con esa sencillez de quien hace lo correcto sin pensárselo dos veces: «No iba a quedármelo. Soy honesta». ¡Ni siquiera lo tocó más allá de abrir la caja!

Resulta que este «botín» no era un regalo de Papá Noel adelantado, sino el resultado de un despiste mayúsculo del servicio postal. El paquete, que contenía los 5.000 dólares, estaba destinado a un banco en Louisville. ¡Menudo error de dirección! La pobre Barbara, en lugar de quedarse con la boca abierta, la usó para llamar a su seguro y, posteriormente, a la oficina de correos para informar del hallazgo.

Poco después, la Oficina de Correos de Estados Unidos se puso en contacto con ella y pasó a recoger el dinero. Desde luego, no todos los días te conviertes en el depositario temporal de una fortuna ajena. La USPS, por su parte, emitió un comunicado lamentando lo ocurrido y asegurando que investigarán cómo sucedió esta «desentrega» para evitar que se repita. Se ve que lo de «ni la nieve, ni la lluvia, ni el calor, ni la oscuridad de la noche detendrán a estos mensajeros de la entrega rápida de sus citas designadas» no incluye evitar un desvío de efectivo de 5.000 dólares.

Así que ya lo sabéis, la próxima vez que el cartero os traiga un paquete, pensad que podríais estar a un paso de una sorpresa mayúscula… o de demostrar vuestra inquebrantable honestidad. ¡Un aplauso para Barbara!