El carnero de oro: Un cordero Texel bate récords de precio en Escocia

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¿Creías que el lujo se limitaba a coches deportivos, yates o relojes de alta gama? Pues prepárate, porque hay un nuevo rey en el club de los objetos carísimos, y no, no es un diamante, ¡es un carnero! En la mismísima Escocia, donde las gaitas suenan y las faldas son cosa seria, un tal ‘Double Diamond’ ha dejado a medio mundo con la boca abierta y la cartera temblando.

Este ejemplar, un imponente carnero de la raza Texel, ha pasado a la historia no por su lana o por ser el más simpático del rebaño, sino por su estratosférico precio: ¡ni más ni menos que 230.000 libras esterlinas! Eso, para que nos entendamos, es un pastizal que daría para comprarte un pisito en la capital y aún te sobraría para unas vacaciones de lujo. La subasta, celebrada en el prestigioso Scottish National Texel Sale de Lanark, no fue una puja cualquiera; fue el evento donde la ganadería se codeó con el mercado del arte más exclusivo.

Double Diamond no es un cordero cualquiera, que va. Ha sido descrito como «genéticamente perfecto», el Cristiano Ronaldo del mundo ovino, un semental con una línea genealógica de campeones que promete descendencia de primera categoría. Imagina el caché que tiene que tener para que tres granjas con solera –Procters Farm, Auldhouseburn y Claybury– decidieran unirse, poner todos sus ahorros en común y formar un consorcio para hacerse con semejante joya. Su objetivo: usarlo para la cría y asegurarse una descendencia que, esperemos, salga igual de rentable que el propio progenitor.

El récord anterior, que ostentaba otro Texel vendido por 189.000 libras en 2009, ha quedado pulverizado. Y es que cuando la genética es top, el dinero no es un problema para quienes buscan lo mejor para su cabaña. Jeff Aiken, uno de los compradores, lo resumía a la perfección: «De vez en cuando, aparece un animal realmente especial, y hoy ha aparecido uno». Y añadió, con un toque de realismo: «No me malinterpretéis, es una cantidad de dinero brutal para gastar en una oveja». ¡Y tanto, Jeff! Pero claro, cuando inviertes en calidad suprema, la esperanza es que la inversión dé sus frutos… en forma de corderos de oro. Así que la próxima vez que veas un rebaño, no pienses solo en estofado, ¡piensa en la pasta que pueden valer!