El Carnero de Oro: Cuando una oveja vale más que un chalet

El Carnero de Oro: Cuando una oveja vale más que un chalet
Un carnero Texel, "Double Diamond", ha pulverizado récords al venderse por 472.000 libras en Escocia. Tres criadores se han unido para adquirir esta joya genética, con el objetivo de rentabilizar la inversión y mejorar sus rebaños. Una operación de medio millón que deja claro que el "oro" también tiene cuatro patas y lana.
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Imagínate que vas de compras y te gastas casi medio millón de euros en algo… ¿un coche de lujo? ¿Una mansión? ¿Quizás una colección de arte? Pues no, en este caso hablamos de un carnero. Sí, has leído bien. Un animal de cuatro patas, con lana y un balido que vale más que muchos chalets en el centro de Madrid. Prepárate, porque la historia de «Double Diamond» te va a dejar con la boca abierta.

Todo sucedió en una subasta en Lanark, Escocia, donde las expectativas eran altas, pero nadie imaginó que el martillo golpearía con una cifra tan astronómica. Hablamos de 472.000 libras esterlinas, que al cambio son unos 520.000 euros. ¿El afortunado (o el que se hipotecó hasta las cejas)? Un carnero Texel, una raza ovina conocida por su carne de primera y su desarrollo muscular. Este chaval, que aún era un cordero, se ha convertido de la noche a la mañana en la oveja más cara del mundo, superando el anterior récord establecido en 2009 por la friolera de 350.000 libras.

Pero, ¿qué tiene de especial este «Double Diamond» para que valga tanto como un jugador de fútbol de tercera división? Pues, según los expertos, su «maquillaje genético perfecto». Sus patas son de ensueño, sus músculos, dignos de un culturista ovino, y su apariencia general, impecable. Un auténtico modelo de pasarela… ¡ovina! Jeff Aiken, uno de los flamantes nuevos propietarios, lo dejó claro: «Sabíamos que iba a ser algo especial. Era un animal especial». Y añade, con una sonrisa que suponemos forzada por el precio, que «unas siete u ocho personas lo querían de verdad, y eso fue lo que infló el precio». La ley de la oferta y la demanda en su máxima expresión lanuda.

La adquisición no ha sido cosa de uno, sino de un consorcio de tres criadores de renombre: Jeff Aiken de Procters Farm, Charlie Boden de Sportsmans y Alan Clark de Teiglum. Juntos, han puesto el dinero sobre la mesa con un objetivo muy claro: compartir el carnero para la cría. La idea es «recuperar la inversión», que visto lo visto, va a ser más bien una maratón financiera, y difundir «la mejor genética» del Texel por el mundo. Vamos, que han invertido en un semental de élite para asegurar futuras generaciones de ovejas con pedigrí y una factura que haga llorar al bolsillo.

El padre de «Double Diamond», Garngour Craftsman, ya fue campeón supremo en una exposición Texel en 2019, así que la buena genética le viene de familia. Los Texel, originarios de la isla holandesa del mismo nombre, son valorados por su carne magra y su rápido crecimiento, características que los hacen muy atractivos para el mercado.

Así que la próxima vez que veas una oveja pastando tranquilamente, quizás no sea tan «normal» como piensas. Podría ser un futuro «Double Diamond» en ciernes, una inversión millonaria esperando su momento para saltar a la fama y, quién sabe, ¡quizás valer más que tu casa y la de tu vecino juntas! Este mundo de la ganadería de élite tiene estas cosas que nos dejan con la boca abierta.