
¿Preparado para que te explote la cabeza (y la cartera)? Porque la gastronomía de lujo acaba de subir un escalón más, o mejor dicho, un rascacielos entero. Si pensabas que tu última cena en un restaurante de estrella Michelin fue cara, espera a oír hablar de la nueva reina de las hamburguesas: la ‘Juic’d’. No es una hamburguesa cualquiera; es la mismísima «Capricho de Rey» con mayúsculas y en negrita, cuyo precio te hará pestañear varias veces: nada menos que 11.000 dólares australianos. Sí, has leído bien. ¡Once mil!
Olvídate de hacer cola en tu sitio de comida rápida favorito. Para hincarle el diente a esta joya culinaria, primero necesitas una invitación exclusiva al Juic’d VIP Lounge en Australia. Así es, no basta con tener el dinero; tienes que ser parte del club. Es como la élite secreta de los amantes de las hamburguesas, donde en vez de apretón de manos, te comes un festín bañado en oro.
¿Y qué lleva esta maravilla para justificar semejante dineral? Pues el chef Josh, el genio detrás de esta locura, no se ha andado con chiquitas. Aquí no hay pan de sésamo normal ni carne picada de oferta. Hablamos de panecillos de azafrán, la carne más tierna de Wagyu, un toque de foie gras que te hará levitar, trufa negra para los muy gourmets, caviar (¡sí, caviar en una hamburguesa!) y, por supuesto, la guinda del pastel: pan de oro. Como si no fuera suficiente, la experiencia viene con una botella de champán para que brindes por haberte comido tu sueldo de varios meses.
Esta ‘Juic’d’ ha conseguido desbancar del trono a la anterior poseedora del récord Guinness, la famosa ‘The Golden Boy’ de Robbert Jan de Veen, creada en Países Bajos. Aquella costaba la «módica» cifra de 5.000 euros y se hizo por una buena causa, destinando los beneficios a bancos de alimentos. Pero ahora, el listón se ha puesto mucho más alto, y el acceso, más restringido.
Así que ya sabes, si te sobra una buena fortuna y eres de los que piensan que un trozo de pan con carne (y mucho, mucho lujo) es la inversión de tu vida, ¡a lo mejor es hora de buscar contactos en Australia! Eso sí, no olvides reservar antes de que el chef Josh se quede sin caviar o, lo que es peor, sin invitaciones.
