
Amigos del buen vivir y enemigos de las prisas, preparaos para conocer a vuestro nuevo ídolo. En el Lejano Oriente, concretamente en el famoso Izu Shaboten Zoo de la prefectura de Shizuoka (Japón), ha tenido lugar la cita anual que todo capibara espera: el “Capybara Long Bath Showdown”. Y este año, la tensión por ver quién era el más ‘chill’ de todos ha sido palpable.
El Duelo de la Resistencia Acuática
Para aquellos que aún no estén familiarizados con este deporte de élite japonés —donde la velocidad se sustituye por la absoluta placidez—, el desafío es simple: dos capibaras se meten en una bañera de agua a 40 grados Celsius y gana el que más aguante sin salir. Piensa en ello como el maratón del bienestar, una prueba de resistencia al estilo spa. En la edición de este año, los contendientes fueron Puku y su rival, Momoji.
Desde el principio, la cosa pintaba seria. Los capibaras son conocidos por su amor por los baños calientes, especialmente durante el invierno japonés. Pero una cosa es disfrutar y otra, competir por la gloria termal. Momoji demostró ser el más impaciente de los dos, o quizás el que tenía más planes post-baño. Después de 1 hora y 19 minutos, Momoji decidió que ya era suficiente de flotar y se rindió, dejando la gloria del cénit a su colega.
Puku, el Maestro del Zen y la Inmovilidad
Pero Puku no estaba ahí para una sesión rápida de remojo. Puku venía a hacer historia. Mientras los asistentes animaban (o se preguntaban si Puku seguía despierto), el roedor acuático se quedó. Y se quedó. Y se volvió a quedar. No salió hasta que el cronómetro marcó la increíble cifra de 4 horas y 56 minutos. ¡Casi cinco horas de pura beatitud! La competición tuvo lugar en enero, manteniendo una tradición que lleva años.
Este logro no es baladí. Puku no solo ganó la competición, sino que pulverizó el récord establecido anteriormente. La marca anterior la ostentaba Natsu, otro capibara legendario que en 2021 aguantó 4 horas y 52 minutos. Cuatro minutos más de remojo puede parecer poco, pero en el mundo de los capibaras competitivos, es una eternidad. Además, la marca de Natsu ya había superado previamente otro récord establecido en 2017 por un ejemplar llamado Peperu, con 4 horas y 26 minutos.
Los cuidadores del Izu Shaboten Zoo confirmaron que Puku no solo estableció un nuevo récord para su zoo, sino que presumiblemente ostenta ahora la corona mundial del baño más largo de capibaras. La clave, según los expertos, reside en la concentración y la relajación profunda. Al parecer, Puku estaba en modo «siesta profunda en jacuzzi» y no había forma de sacarle de ahí. Tanta paz da hasta envidia. ¡Enhorabuena, campeón del remojo eterno!
