La ironía en su máxima expresión
Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero en este caso, la fotografía es la viva representación del concepto de ironía. En el tranquilo condado de Somerset, en el Reino Unido, las carreteras rurales llevan meses sufriendo los estragos del mal tiempo, llenándose de esos molestos cráteres de asfalto que destrozan los amortiguadores de cualquier coche. Para ponerle remedio definitivo, el ayuntamiento decidió enviar a los profesionales y zanjar el problema de una vez por todas.
El plan sobre el papel era impecable: mandar un enorme camión cargado hasta arriba de asfalto, operado por la empresa Stabilised Pavements, para reparar un socavón enorme en la vía de Butleigh Drove, cerca del pueblo de Walton. Sin embargo, la maltrecha carretera tenía otros planes para ellos y decidió aplicar la justicia poética convirtiendo al reparador en la víctima.

El cazador cazado… por un agujero
Cuando los operarios llegaron con su imponente vehículo listos para rellenar el agujero, el suelo, literalmente, se tragó sus intenciones. El terreno bajo las ruedas traseras del camión cedió de golpe, provocando que la pesada máquina cayera dentro del propio socavón que venía a tapar. El resultado no pudo ser más cómico: un camión de grandes dimensiones atascado en un ángulo de 45 grados, completamente inutilizado y mirando al cielo.
«El camión apareció esta mañana para echar asfalto en la calle… este era el camión que contenía el asfalto… y se cayó dentro», relataba un vecino anónimo sin poder contener la risa ante lo absurdo de la situación.
Según los propios residentes que se han acercado a curiosear, el ángulo de inclinación es «probablemente peor de lo que parece en las fotos». Algunos vecinos confesaron que al verlo de lejos pensaron que el vehículo había perdido una rueda o sufrido un pinchazo masivo. «Pensé que no había manera de que fuera otro socavón», confesaba asombrado el mismo vecino.

Nace una nueva atracción turística rural
Como no podía ser de otra forma, el incidente ha generado un enorme efecto llamada. El camión hundido se ha convertido en una improvisada atracción turística para la comarca. Los habitantes de los pueblos vecinos han empezado a peregrinar hasta el lugar de los hechos, armados con sus teléfonos móviles, simplemente para hacerse un selfie con este peculiar monumento a la ineficacia de las infraestructuras británicas.
Desde el consejo local de Somerset han intentado quitarle un poco de hierro al asunto (y sacar al camión del apuro). Un portavoz oficial explicó que esa carretera en particular está «construida sobre turba y ha experimentado un movimiento significativo» por culpa de las lluvias y las tormentas de invierno. Añadió, haciendo gala de mucha diplomacia británica, que «problemas de esta naturaleza pueden surgir ocasionalmente cuando se realizan trabajos en estas condiciones».
Mientras tanto, la empresa de reparación ha declinado hacer comentarios, probablemente porque están demasiado ocupados buscando una grúa lo suficientemente grande como para rescatar a su propio vehículo. En un país donde se estima que hay más de un millón de baches, este camión en particular se ha llevado, sin ningún tipo de duda, el premio a la anécdota vial del año.




