Hay noticias corporativas que te hacen rascarte la cabeza, pero esta es de las que te hacen cuestionar si la broma la está gastando la empresa o el universo. La mítica marca de café instantáneo, esa que lleva décadas calentando los desayunos de medio mundo, ha decidido que su nombre ya no encaja con la modernidad. Parece que Maxwell House es cosa del pasado. A partir de ahora, toca llamarles, atención, Maxwell Apartment.
Sí, lo has leído bien. La empresa ha decidido que ‘House’ (casa) suena demasiado grande, demasiado… opulento quizás. O quizá han llegado a la conclusión de que la gran mayoría de sus fieles consumidores en realidad no viven en casas unifamiliares con jardín, sino que se apilan en apartamentos modestos, también conocidos como ‘pisos’ o ‘estudios’ minúsculos. Es una jugada arriesgada para reflejar las tendencias inmobiliarias globales, aunque vista desde fuera parezca que el equipo de marketing solo ha cambiado una palabra por su sinónimo, manteniendo el mismo sabor y la misma promesa de despertarte por la mañana.
Este cambio de nomenclatura, que ha sido rápidamente catalogado como un ejercicio de absurdo corporativo en redes sociales, plantea serias preguntas existenciales. ¿Fue una reunión de directivos donde se discutió fervorosamente la semántica de la vivienda? ¿Se invirtieron millones en estudios de mercado para determinar si ‘Apartment’ conecta mejor con el ‘millennial’ que vive de alquiler en 40 metros cuadrados?
La verdad es que, en el fondo, este tipo de noticias demuestran el delirio en el que puede caer la estrategia de marca. Pasar de una ‘Casa’ a un ‘Piso’ (o ‘Apartamento’) para vender café instantáneo es la máxima expresión del marketing que no sabía qué más inventar. Ahora solo nos queda esperar ansiosos a ver cuál será la próxima tendencia. ¿Quizás ‘Nescafé Estudio’ para sus variedades más pequeñas? Lo importante es que, si bien el nombre se ha mudado de edificio, esperemos que el café siga siendo tan decente como siempre.

