
¿Alguna vez te has preguntado cuánto estarías dispuesto a pagar por una taza de café? Seguramente no 200 dólares, ¿verdad? Pues en Dubái, esa tierra donde lo extravagante es el pan de cada día, el café de la mañana ha subido de nivel, o de precio, según se mire. Prepárate, porque ‘The Stellar Shot’ ha llegado para redefinir lo que significa ‘tomarse un cafelito’.
Este pequeño (y carísimo) lujo se sirve en el Chapter V cafe, ubicado en el lujoso hotel FIVE Palm Jumeirah. Y no es un café cualquiera, ¡ni de lejos! Estamos hablando de una experiencia cafetera que cuesta la friolera de 200 dólares (sí, has leído bien, ¡doscientos!), lo que al cambio actual son unos 188 eurazos. Con ese dinero, uno podría comprarse una cafetera decente y café para un año, pero claro, eso no lleva oro ni caviar.
¿Y qué tiene de especial este elixir para costar lo que cuesta? Pues mira, para empezar, no se elabora con cualquier grano. Sus creadores han optado por los codiciadísimos ‘Ninety Plus Gesha Estates’, unos granos rarísimos que vienen directamente de Panamá. Pero no solo es la procedencia, es cómo los tratan. Estos granos pasan por un proceso de «maceración carbónica», una técnica que igual te suena más del mundo del vino, pero que aquí se aplica para sacarles un sabor y aroma de otro planeta.
La cosa no se queda ahí. Este brebaje se prepara con una máquina ‘Steampunk’ (sí, como las de Julio Verne, pero para café), lo que ya de por sí le da un toque futurista y, por supuesto, exclusivo. Pero la guinda del pastel, o mejor dicho, la ‘joya’ de la taza, es que el café se corona con una hoja de oro comestible que, atención, ¡está infusionada con caviar! Sí, caviar y café en la misma frase. ¿Quién lo diría? Y por si fuera poco, para que la experiencia sea redonda, se sirve en una copa de cristal hecha a medida. Porque, si pagas 200 pavos por un café, lo mínimo es que venga en algo que no sea de plástico, ¿verdad?
Obviamente, no es un café para tomar todos los días (a no ser que tu cuenta bancaria compita con la de Jeff Bezos). Solo se preparan cinco tazas al día, lo que lo convierte en un bien aún más preciado y exclusivo. Así que, si alguna vez te encuentras en Dubái con ganas de un capricho (muy) caro y una experiencia que contar, ya sabes dónde ir. ¡A disfrutar del oro y el caviar, o de lo que quede después de pagar la cuenta!
