El caco canadiense que robó un bus y rechazó a pasajeros

El caco canadiense que robó un bus y rechazó a pasajeros
Un hombre robó un autobús de Winnipeg Transit en Canadá y lo condujo durante 45 minutos. Lo más insólito es que recogió pasajeros, cobró tarifas y, con gran civismo, ¡rechazó a quienes preguntaban por rutas que no le correspondían! La policía detuvo el peculiar servicio y lo arrestó sin incidentes, dejando a los viajeros a pie.
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¡Atención, viajeros del mundo, que la historia que os traemos desde Canadá no tiene desperdicio! Imaginaos la escena: una mañana cualquiera en Winnipeg, un señor de unos cuarenta años decide que hoy no le apetece andar o coger el transporte público… ¡así que decide robar un autobús de Winnipeg Transit! Y no, no lo robó para darse una vuelta sin más, ¡sino para montar su propio servicio de transporte pirata!

La cosa comenzó alrededor de las 11:30 de la mañana. Este conductor improvisado se hizo con el volante de un majestuoso bus y, ni corto ni perezoso, se lanzó a la carretera. Durante unos 45 minutos, el hombre estuvo al frente de este «servicio exprés» no autorizado, circulando como si tal cosa. Pero aquí viene lo bueno, lo que convierte esta historia en una joya de lo absurdo: ¡empezó a recoger pasajeros! Sí, sí, como lo oyes. La gente subía, él les cobraba la tarifa correspondiente como si fuera un conductor de lo más legal, y la ruta continuaba su alegre (y robado) camino.

Pero la cúspide de la profesionalidad y el civismo llegó cuando algunos pasajeros, con su mapa mental de rutas en mano, le preguntaban si el autobús iba a cierto destino. ¿Y qué hacía nuestro «caco-conductor» favorito? Pues ni más ni menos que responderles con toda la seriedad del mundo: «Estás en el autobús equivocado para esa ruta». ¡Con un par! Un tipo que ha robado el autobús, cobrado ilegalmente y haciendo paradas no autorizadas, ¡tenía la osadía de corregir a sus «clientes» sobre la idoneidad de su elección de ruta! Parece sacado de una película de los hermanos Marx.

Evidentemente, tanto descaro no podía pasar desapercibido. La policía, alertada de que un autobús estaba haciendo de las suyas por la zona de St. Vital, le dio el alto. El hombre fue arrestado sin oponer resistencia, y los pobres pasajeros, que habían vivido una de las experiencias de transporte más surrealistas de su vida, tuvieron que bajar y buscarse otro medio. Por suerte, nadie resultó herido y el autobús pudo volver a su servicio legítimo poco después.

Resulta que esto de robar autobuses parece ser un hobby en Winnipeg, ya que no es la primera vez que ocurre algo así (hubo un incidente similar en 2007). Sin duda, este episodio nos deja claro que en Canadá, hasta los delincuentes tienen un código de honor para con el servicio público, ¡aunque sea con un bus robado!