El caballero que cambió su vida por un ladrido y 14.000 euros

El caballero que cambió su vida por un ladrido y 14.000 euros
Un hombre japonés ha invertido 14.000 euros en un disfraz hiperrealista de border collie para vivir su sueño de infancia: ser un perro. Creado por Zeppet, el traje le permite pasear y rodar por el suelo, aunque mantiene su peculiar hobby en secreto de amigos y familia.
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Agarrad vuestras correas y preparaos, porque la noticia que os traemos hoy es de esas que te hacen ladrar de la risa (o de la incredulidad, según el nivel de cinismo de cada uno). En el fascinante país del sol naciente, Japón, un caballero ha decidido que eso de ser humano está muy visto, y ha invertido una auténtica pasta gansa para vivir su sueño más peludo: ¡ser un perro!

Nuestro protagonista, que se hace llamar Toko cuando está en modo canino, ha desembolsado la friolera de dos millones de yenes, que al cambio son unos 14.000 eurazos, en un disfraz de border collie que no es que sea realista, es que es hiperrealista. Tan realista que, si te lo cruzas por la calle, jurarías que es el mismísimo Fido de la vecina de abajo. Y claro, con esa inversión, no estamos hablando del típico traje cutre de Carnaval que te pones una vez y ya. Esto es alta costura perruna, la Champions League de los disfraces.

¿Quién está detrás de esta obra de arte que roza la perfección canina? Pues ni más ni menos que Zeppet, una empresa japonesa de esas que te montan esculturas y modelos para cine y anuncios. O sea, que no es la mercería de la esquina, es el ‘sastre’ de Hollywood de los animales. Tardaron la friolera de 40 días en confeccionar este prodigio de pelo sintético y patas articuladas. ¡Menudo currazo!

Toko confiesa que desde que era un renacuajo, su mayor anhelo era convertirse en un animal, y de entre todas las opciones, un perro era su favorito. Y ahora, por fin, puede retozar por el suelo, dar paseos con correa mientras le acarician la cabeza como si no hubiera un mañana, y experimentar la vida desde una perspectiva… canina. ¡Vaya fantasía!

Lo más divertido (o un poco ‘raruno’, según se mire) es que Toko mantiene su pasión en el más absoluto secreto. Ni sus amigos ni su familia saben de su doble vida perruna. Imaginad la situación: ‘¿Qué tal el día, Toko?’ Y él, pensando: ‘Pues genial, hoy he aprendido a cazar la pelota al vuelo en el parque y me han rascado detrás de las orejas como nunca’. Es mejor no contar, no sea que le miren con cara de pocos amigos o, peor aún, le pongan un cuenco de pienso en la mesa durante la cena de Nochevieja.

Así que ya sabéis, la próxima vez que veáis a un border collie con una mirada inusualmente profunda o que parece estar a punto de sacar un smartphone del bolsillo para hacerse un selfi, igual es Toko disfrutando de su vida perruna a tope. ¡Guau, qué mundo más loco nos ha tocado vivir!