El botón de ‘Me Gusta’ te puede salir carísimo en Arabia Saudí

El botón de 'Me Gusta' te puede salir carísimo en Arabia Saudí
En Arabia Saudí, pulsar ‘Me Gusta’ o comentar fotos sugerentes en redes sociales puede ser la prueba definitiva de "traición emocional". La justicia dictaminó que estos clics son motivos válidos para que una esposa solicite el divorcio. Ojo con el doble check.
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La vida moderna ha traído consigo dilemas que ni el mejor abogado del siglo pasado podría haber imaginado. Imagina la escena: estás tranquilamente navegando por Instagram o X, pulsas ese inofensivo corazón rojo en una foto o vídeo que te parece sugerente, le das al botón de ‘Me Gusta’… ¡y acabas con los papeles del divorcio sobre la mesa! Esto no es una broma viral, sino una realidad legal bien documentada en Arabia Saudí.

Según dictámenes judiciales reportados hace unos años en el Reino, si un marido se atreve a pulsar el botón de «Me Gusta» (o, peor aún, a comentar) publicaciones que se consideren sugerentes o ‘thirst traps’ en el argot digital, está automáticamente dándole a su esposa una munición legal de peso. Este comportamiento digital se ha catalogado oficialmente como una forma de «traición emocional» y se considera un tipo de «acoso o molestia» grave dentro del matrimonio.

La clave de esta interpretación legal está en cómo se valora la interacción. No se trata solo de ver la foto, algo que podría considerarse privado, sino de validar públicamente ese contenido con un ‘like’ o un comentario. Es, a ojos de la justicia saudí, una prueba irrefutable de que la atención y el afecto del marido están peligrosamente desviados hacia asuntos que no son su esposa o su vida conyugal. De hecho, la esposa puede presentar capturas de pantalla de estos ‘likes’ y comentarios como evidencia principal para solicitar la disolución del vínculo conyugal, alegando que el marido está faltando a su compromiso matrimonial.

Así que, mientras que en otros países occidentales un «me gusta» puede ser una simple cortesía digital, un error de dedo, o una interacción sin mayor relevancia, en ciertas jurisdicciones de Oriente Medio se convierte en la prueba definitiva de que la relación se ha ido al garete. La moraleja para los usuarios de redes es clara: en la era digital, es mejor ser extremadamente selectivo con esos corazones que se reparten por la web. Un simple toque de pantalla puede ser mucho más costoso que una joya de aniversario. Los abogados ya tienen un nuevo filón de trabajo gracias a la irónica facilidad con la que se deja rastro de una infidelidad puramente digital. El concepto de «infidelidad emocional» nunca había tenido un valor de prueba tan literal.