
Imagina la escena: abres el periódico por la mañana, te preparas para ponerte al día con las noticias del mundo y te encuentras con algo que te hace frotarte los ojos dos veces. Eso es exactamente lo que les pasó a los lectores de *The Nation*, un conocido diario pakistaní, y lo que, sin duda, provocó un escalofrío y, probablemente, alguna que otra risa nerviosa a sus editores.
El protagonista de este ‘crossover’ inesperado fue nada menos que la bellísima Zanib Naveed, Miss Pakistán World, posando con todo su glamour, vestida de gala y con una sonrisa radiante. Una imagen que, por sí sola, podría haber ilustrado perfectamente la sección de sociedad o alguna entrevista sobre su carrera. El problema, y aquí viene el quid de la cuestión, es que su foto no estaba en la sección de ‘gente guapa y eventos’. ¡Qué va! Estaba colocada con una precisión casi quirúrgica (pero horriblemente errónea) junto a un titular de esos que te encogen el alma: ’22 muertos en dos ataques suicidas’.
Sí, has leído bien. La imagen de una reina de la belleza mundial y la cruda realidad de un atentado terrorista, concretamente dos ataques suicidas en Peshawar que se habían cobrado la vida de veintidós personas, compartiendo espacio en la misma página y, lo que es peor, casi la misma línea visual. El contraste era tan brutal como involuntariamente cómico, y a la vez, profundamente desafortunado.
No hace falta decir que la redacción debió de querer que la tierra les tragara en ese momento. Se trata de uno de esos errores editoriales que pasan a la historia del periodismo, de esos que te hacen plantearte si el redactor de turno se había tomado demasiados cafés o, directamente, se había ido a la barra de un bar imaginario en pleno cierre de edición. Un auténtico lapsus que seguro que dio la vuelta a todas las redacciones del país, con los editores de la competencia frotándose las manos.
Este tipo de meteduras de pata son un recordatorio de que, incluso en la era digital donde todo se revisa mil veces (supuestamente), los fallos humanos siguen ocurriendo. Y cuando ocurren, pueden ser tan espectaculares como el que nos ocupa. El suceso no solo generó un aluvión de críticas y vergüenza para el diario, sino que también se convirtió en pasto para el cachondeo en internet, donde la gente no tardó en compartir la imagen viral. Porque, seamos sinceros, ¿quién no se detendría a mirar una foto de Miss Pakistán al lado de semejante titular? Es el tipo de surrealismo que solo la prensa, a veces, nos puede regalar.
