Si alguna vez te encuentras paseando por la tranquila playa de Croyde, en Devon (Inglaterra), y ves un barco naufragado, tu primer pensamiento quizá sea llamar a Salvamento Marítimo. Eso debieron pensar los agentes de policía de la zona cuando se encontraron con este peculiar artefacto el pasado 22 de diciembre de 2025. Sin embargo, al acercarse, el drama se convirtió rápidamente en cachondeo, aunque uno con un toque ligeramente gótico.
El ‘navío’ en cuestión no era precisamente el iberostar del Tamesis. Se trataba de un pequeño y rudimentario barco de madera, obviamente construido de forma artesanal, que había decidido terminar su viaje en las costas inglesas. El misterio se intensificó notablemente cuando la policía decidió inspeccionar la carga que transportaba este pequeño fantasma de los mares.
Dentro, lo que esperaban fueran cartas o provisiones, resultó ser material digno de una fiesta de Halloween. El barco contenía dos calaveras de plástico (sí, de las de bazar, pero con todo el rollo), una pequeña luz alimentada por energía solar y, lo más importante, una nota críptica. La misiva estaba firmada simplemente por ‘J. J. S.’ y contenía un mensaje lacónico y un tanto melancólico: pedía al afortunado descubridor que, por favor, le ‘dijera hola a su barco’.
El Equipo de Policía Rural del Norte de Devon, a través de sus canales oficiales, confirmó el hallazgo, asegurando rápidamente a la población que, a pesar de las calaveras, no había nada remotamente sospechoso. Más bien, se trataba de una divertida excentricidad. La nota de despedida y los adornos macabros, lejos de ser una señal de un crimen marítimo, sugieren más bien que este barquito fue lanzado al mar por un alma con sentido del humor y ganas de mandar un mensaje en una botella de forma épica (y muy visual).
Ahora, la pregunta que queda en el aire es: ¿Quién es J. J. S. y por qué lanzó al Atlántico un barco con decoración de pirata y energía fotovoltaica? Mientras la policía se encarga de que este particular ‘naufragio’ no estorbe, el pequeño barco con sus dos pasajeros esqueléticos se ha convertido en la gran anécdota navideña de Devon. Quizá su viaje haya terminado en Croyde, pero su leyenda acaba de empezar en las redes sociales. ¡Misión cumplida, J. J. S.!




