Agárrense, que vienen curvas (y quizá despidos, según este experto). Imagina que tu médico te dice que, para curar tu resfriado, lo mejor es que te rompas una pierna. Bueno, algo así es lo que ha venido a decir Klaas Knot, el presidente del Banco Central de Países Bajos (DNB), y claro, la cosa ha traído cola, ¡y no precisamente de gamba!
En un giro de guion digno de una comedia negra económica, Knot soltó la perla en una entrevista con el programa Buitenhof: si la inflación sigue campando a sus anchas, «algunas empresas tendrán que ir a la quiebra y algunas personas perderán su trabajo». Y aquí viene lo mejor, según él, ¡esto podría ser bueno para la economía holandesa! Porque, ya sabes, hay que «restaurar el equilibrio» en el mercado laboral, que está «sobrecalentado» (léase: «demasiadas ofertas de empleo y poca gente que quiera currar por lo que les ofreces»).
Para rematar la faena, el buen hombre utilizó una metáfora que ha levantado ampollas como si hubiese pisado un erizo de mar descalzo: «Es como romper una fiebre, el dolor desaparecerá». ¡Ahí es nada! Despidos masivos comparados con una aspirina para el alma económica. Uno casi se imagina a Knot con un estetoscopio escuchando el pulso del PIB y recetando EREs como si fuesen caramelos de menta.
Evidentemente, esta ‘receta milagro’ no ha sido recibida con aplausos precisamente. Los sindicatos, como FNV, lo tildaron de «impactante» e «irresponsable», acusándole de abogar por el desempleo masivo. ¿Y los políticos? Pues ni te cuento. GroenLinks-PvdA lo calificó de «macabro» y «de mal gusto», mientras que el SP lo vio como «frío y calculador». La verdad es que un poco sí que lo parece, ¿no? Como si estuviera jugando al Monopoly con vidas reales.
Posteriormente, Knot intentó aclarar sus palabras, matizando que no estaba «deseando» despidos, sino describiendo las «inevitables consecuencias» de una inflación persistente y las medidas del Banco Central para combatirla. Según él, la pérdida de empleo es un «efecto secundario» necesario, y que la alternativa (dejar que la inflación se descontrole) sería mucho peor. Vamos, que la cosa va de «males necesarios» y de que, si no reequilibramos el mercado laboral, domar la inflación será misión imposible.
Así que, mientras la DNB prevé una ralentización económica para 2024 y 2025 (y una inflación que, esperemos, ya haya tocado techo), parece que en Países Bajos están aplicando la vieja máxima de ‘para hacer una tortilla, hay que romper algunos huevos’. La cuestión es: ¿cuántos huevos van a romper y quién los va a pagar? La pelota, por ahora, sigue en el tejado de la economía y, de vez en cuando, en el de algún banquero con predilección por las metáforas un tanto… impactantes.




