
¡Agárrense, que vienen curvas! La vida a veces te gasta bromas que ni el guionista más retorcido de Hollywood podría haber imaginado. Y eso es precisamente lo que le ha pasado a Thomas King, un nombre que quizás no te suene a primera vista, pero que en el mundo literario de Canadá es toda una institución. Especialmente, atención, en lo que respecta a la cultura y la identidad indígena. ¿El giro de guion? Pues que este hombre, que se ha pasado la vida hablando y escribiendo sobre ser indígena, ha descubierto que, en realidad… no lo es. Ni pizca.
Thomas King, de 80 años, es un escritor con una trayectoria impresionante. Autor de novelas aclamadas, cuentos, y ensayos, su obra más famosa es probablemente «The Inconvenient Indian: A Curious Account of Native People in North America» (traducido sería algo así como «El Indio Inconveniente: Un Curioso Relato de los Pueblos Nativos en Norteamérica»). Imagínate la ironía: un libro que explora a fondo la historia y las complejidades de la identidad indígena, escrito por alguien que creía llevar esa herencia en la sangre. De hecho, King siempre se ha identificado como cherokee y griego, basándose en lo que su madre le contó de pequeño: que su padre era cherokee y su madre de ascendencia alemana y griega. Una historia bien asentada, ¿verdad?
Pues no. La realidad, como suele pasar, ha resultado ser mucho más complicada y, francamente, chocante. Una investigación genealógica reciente, realizada por sus propios hijos, ha desvelado que el padre de Thomas, George Henry Stone, no era cherokee. Ni de lejos. Era un hombre blanco, con raíces en Pensilvania y Ohio, ¡que además ni siquiera se apellidaba King!
La noticia ha caído como un jarro de agua fría sobre el autor. King ha confesado sentirse «enfadado», «herido» y «avergonzado». No es para menos. Descubrir que la base de tu identidad, y gran parte de tu carrera profesional, se asienta sobre una patraña familiar, debe ser desolador. Él mismo ha declarado que no tiene ni idea de por qué su madre le mintió de esa manera. ¿Fue por protegerle? ¿Por crear una historia más interesante? Es un misterio que, de momento, sigue sin resolver.
Este caso, además, no es un hecho aislado. En Canadá, ha habido varios escándalos recientes relacionados con personas que afirmaban tener herencia indígena sin que esto fuera cierto, lo que se ha dado en llamar los «pretendian» (una mezcla de «pretender» e «indian»). Casos como el de Joseph Boyden, Michelle Latimer o Mary Ellen Turpel-Lafond han sacudido la comunidad y la confianza pública. La diferencia con King es que él, al parecer, siempre creyó de buena fe la historia de su madre. La gran pregunta ahora es qué implicaciones tendrá esto para su obra. Muchas de sus novelas y ensayos se enseñan en programas de estudios indígenas, y su voz ha sido crucial en debates sobre los derechos y la representación de los pueblos originarios. Él mismo está planteándose qué hacer con sus libros, si deberían ser retirados de ciertas categorías.
En fin, la vida es así de caprichosa. Thomas King se encuentra ahora en la tesitura de reevaluar quién es, de dónde viene y qué significa todo esto para el legado que ha construido. Una historia que nos recuerda que, a veces, la verdad está más escondida de lo que pensamos y que, por muy «inconveniente» que sea, siempre acaba saliendo a la luz. Y vaya si lo ha hecho en este caso. ¡De película!
