Imagina despertar en el centro de San Antonio y presenciar un espectáculo que ni el guionista más loco de Hollywood se atrevería a escribir. Pues bien, esto es exactamente lo que ocurrió una tranquila mañana de sábado hace unos años, dejando a los lugareños con una historia digna de contar y de no creer.
Nuestra historia comienza con un protagonista un tanto peculiar: Matthew Scott Ceniceros, de 28 años, quien decidió que era un buen día para salir a pasear… como Dios lo trajo al mundo. Sí, totalmente desnudo. No contento con desafiar las normas de vestimenta pública, Ceniceros, armado con un palo metálico —probablemente no el accesorio más común para un atuendo invisible—, tuvo un encontronazo inesperado. Su víctima, Alfred Saenz, de 46 años, recibió un impacto en la cara que, afortunadamente, no puso en peligro su vida, pero sí lo envió directo al centro médico militar de San Antonio con heridas.
Tras este singular ‘desnudo artístico’ y su improvisada actuación con el palo, Ceniceros optó por una retirada estratégica a la carrera, dejando a la policía de San Antonio (SAPD) con un caso, cuanto menos, llamativo. ¿Cómo persigues a alguien que no lleva ropa y ha decidido que el asfalto es su nueva pasarela? La caza comenzó en la zona de West Commerce y North Santa Rosa Street. Los agentes, seguramente con alguna que otra carcajada contenida, rastrearon al inusual fugitivo.
La ‘aventura’ del hombre desnudo terminó en un Motel 6, en la manzana 2800 de la I-35 Norte. Allí, Ceniceros, descrito como ‘desorientado’ y poco propenso a seguir órdenes, se encontró cara a cara con la ley. Los intentos de la policía por calmar la situación fueron en vano, y finalmente tuvieron que recurrir a la fuerza bruta… o, mejor dicho, a la fuerza eléctrica. Un Taser puso fin a su huida y a su particular exhibición, y el peculiar agresor fue finalmente reducido y detenido.
Una vez bajo custodia, nuestro ‘Tarzán urbano’ fue acusado de agresión con arma mortal, y se le impuso una fianza de 25.000 dólares. Un precio bastante alto por un paseo mañanero sin ropa y con un palo. Saenz, el agredido, se recuperó de sus heridas, y la ciudad de San Antonio añadió una página más, y muy excéntrica, a su anecdotario policial. Sin duda, un suceso que demostró que, a veces, la realidad supera con creces a la ficción, y que nunca sabes qué sorpresas te deparará el día, especialmente si hay un tipo desnudo y con un palo metálico de por medio.



