
Imagina un sábado por la mañana en el tranquilo pueblo de Marsden, en West Yorkshire. Te asomas a la ventana con tu café y, en lugar de coches, la calle principal es un mar de lana y balidos. No, no es una alucinación, es la ‘gran mudanza’ anual que ha paralizado por completo la localidad.
El director de orquesta de este peculiar caos es el granjero Chris Crowther. Fiel a una tradición familiar que se remonta nada menos que 120 años, cada primavera se enfrenta a la misión de mover su gigantesco rebaño de unas 1.300 ovejas de la raza Swaledale. El objetivo: un viaje de ocho kilómetros desde sus tierras de pasto invernales hasta los frescos páramos de verano, atravesando el corazón del pueblo.
El propio Crowther lo describe con una sonrisa como un ‘caos organizado’, y los vídeos del evento lo confirman. Un auténtico río de ovejas inunda la carretera principal, deteniendo el tráfico y convirtiéndose en el espectáculo del día para los vecinos. ‘Siempre es un poco caótico, pero al final llegamos a nuestro destino’, comenta con la pasmosa tranquilidad de quien ha vivido esta escena toda su vida.
Lejos de ser una molestia, este acontecimiento se ha convertido en una cita ineludible que muchos residentes salen a contemplar. Y para los que se preocupan por si alguna oveja se despista, el granjero aclara que su rebaño está ‘hefted’. Este término ganadero significa que los animales están tan arraigados a su territorio que conocen perfectamente los límites de su ‘hogar’ en los páramos y no se alejarán. Así que, si alguna vez te encuentras en un atasco en Marsden, relájate y disfruta del espectáculo: estás presenciando una tradición centenaria que, por un momento, nos devuelve a un ritmo de vida mucho más sencillo y, desde luego, mucho más lanudo.
