
Imaginad la escena: un día soleado en Natural Bridges State Beach, Santa Cruz, California. Las olas, perfectas. Nuestro protagonista, Ben Conger, un surfero con más tablas que calcetines, disfrutando de lo suyo. Pero la tranquilidad se esfumó en un instante con la aparición estelar de un peso pesado de la fauna local: una nutria marina de unos 18 kilos y con muy malas pulgas.
El encuentro no fue precisamente amistoso. Mientras Ben estaba en el agua, la nutria se acercó a su tabla y, sin previo aviso, ¡zas!, le clavó los dientes en el brazo, dejando una herida que, para su desgracia, requirió puntos de sutura. Pero la historia no acaba ahí, la descarada nutria siguió con su numerito, mordisqueando la correa de la tabla como si fuera un juguetito. Ben, con el susto en el cuerpo y el brazo dolorido, no se lo pensó dos veces y remó como alma que lleva el diablo hacia la orilla para ponerse a salvo.
Ahora bien, la cosa no es un incidente aislado. Esta nutria, que tiene nombre de estrella de Hollywood –»Gidget»– y número de preso –»Otter 407″–, no es una principiante en esto de los conflictos. Llevaba semanas sembrando el terror entre surferos y kayakistas, a los que había honrado con varios mordiscos en sus tablas y hasta en un kayak. Se ve que a la «amiguita» no le hacía mucha gracia compartir su espacio de recreo.
Los expertos del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU. y el Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California están al tanto del «caso Gidget». Y es que, siendo una nutria huérfana criada en cautividad y luego liberada, su comportamiento agresivo es, cuanto menos, inusual. No es común que estos adorables bichos se pongan así de belicosos. Las teorías varían: ¿territorialidad a tope? ¿O quizás, y esto es más triste, que algún humano le haya dado de comer, haciéndole perder el miedo y volviéndola más osada de la cuenta?
Actualmente, las autoridades están en plena operación «captura de Gidget» para reevaluar su comportamiento y, esperemos, enseñarle modales. Mientras tanto, Ben Conger ya tiene una anécdota de esas que contar en la barra del bar, y Santa Cruz, una nutria famosa que ha puesto a sus surferos en alerta máxima. Que no se diga que la vida salvaje no sabe cómo darnos un buen susto… ¡o una buena mordida!
