Agárrense, que vienen curvas, o mejor dicho, pezuñas. En Rancho Cordova, California, la policía local ha estado lidiando con un caso que bien podría ser el argumento de una sitcom: ¡el robo de una vaca! Y no hablamos de un animal cualquiera, sino de una auténtica fugitiva con más misterio que un episodio de Expediente X.
Todo comenzó la madrugada del 9 de septiembre, sobre las 2:30 de la mañana, en la tranquila zona del bloque 3200 de Luyung Drive. Al parecer, dos figuras bastante atrevidas decidieron que era buena idea irse de caza nocturna, pero no a por jabalíes, sino a por un bovino. Con su plan casi orquestado (o eso creían), aparecieron en escena con una camioneta roja y un remolque blanco, se metieron en un pastizal y, ¡zas!, cargaron con la vaca como si fuera un paquete de Amazon Prime. Acto seguido, se esfumaron en la noche, dejando al dueño del animal con un pastizal vacío y el corazón encogido.
El pobre ganadero, ni corto ni perezoso, dio la voz de alarma. Y aquí es donde entra en juego la Unidad de Delitos contra la Propiedad de la Policía de Rancho Cordova. Sí, han leído bien, una unidad especializada en crímenes tan mundanos como robos de coches o atracos a tiendas, pero que de repente se encuentran con un expediente que huele a heno y misterio. Los agentes, con el olfato digno de Sherlock Holmes (o de un perro trufero), se pusieron manos a la obra.
Tras semanas de intensa investigación, siguiendo pistas que seguramente incluían interrogatorios a ovejas y cabras, finalmente dieron con uno de los supuestos ‘cow-ladrones’. Kevin Miller, de 34 años, fue el ‘afortunado’ en caer. El 28 de septiembre, Miller era detenido en el bloque 3300 de Rockingham Drive y, como era de esperar, se le imputaron cargos por hurto mayor y, atención, crueldad animal. Lo de robar un animal es una cosa, pero lo de meterlo en un remolque de aquella manera, ya es harina de otro costal.
Pero aquí viene el giro de guion que convierte esta historia en carne de meme: a pesar de tener a un sospechoso entre rejas, la vaca, la protagonista de esta aventura, ¡sigue en paradero desconocido! Sí, amigos y amigas, nuestro rumiante favorito anda suelta, quizás disfrutando de una merecida libertad, pastando en campos ajenos o montándose su propia fiesta. La policía sigue buscándole las huellas al segundo implicado en este ‘cow-hurto’, y nos apostamos el sueldo a que también sigue preguntándose dónde demonios se ha metido la vaca. ¡Un misterio que ni el mejor guionista de Hollywood habría imaginado!

