El arquitecto de palillos que usó un millón y medio de madera

El arquitecto de palillos que usó un millón y medio de madera
Michael Anthony Pedram se ha coronado como el rey del palillo de dientes tras construir la escultura más alta del mundo. Basada en la Torre de Shanghái, la obra mide 7,42 metros y requirió más de 1,5 millones de palillos y 170 litros de pegamento durante tres años de trabajo.
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Olvídate de los puzzles de mil piezas o de las maquetas de avión convencionales. Un artista ha llevado el concepto de “manitas” a otro nivel, demostrando que con suficiente tiempo libre (y pegamento) puedes construir hasta rascacielos. Hablamos de Michael Anthony Pedram, el visionario que decidió que los palillos de dientes no estaban destinados solo a ensartar aceitunas o limpiar muelas. Pedram ha dedicado los últimos tres años de su vida a levantar la que es, oficialmente, la Escultura de Palillos de Dientes más Alta del Mundo, según el mismísimo Guinness World Records. La hazaña no es moco de pavo. La torre resultante se alza hasta los impresionantes 7,42 metros, o lo que es lo mismo, 24 pies y 4 pulgadas. Para poner esto en perspectiva, es más alta que la mayoría de los árboles de Navidad gigantes que vemos en los centros comerciales. Y hablando de árboles de Navidad… aunque la obra está originalmente inspirada en el diseño futurista y giratorio de la Torre de Shanghái, Pedram ha adaptado la estructura para que en su versión de palillos se asemeje a un gigantesco árbol navideño. Quizá para amortizar el esfuerzo decorando el salón. Lo verdaderamente alucinante es la cantidad de material empleado. Pedram ha confesado haber utilizado la friolera de más de 1,5 millones de palillos de madera. Si te preocupaba la deforestación por el papel, ahora puedes preocuparte por los palilleros. Y, por si fuera poco, para mantener esa megaestructura unida y que no se venga abajo con la primera ráfaga de viento, hizo falta la barbaridad de 170 litros de pegamento (unos 45 galones). Tres años de construcción y una dedicación que roza lo obsesivo, pero el resultado es innegable: Michael Anthony Pedram es el campeón mundial de la arquitectura dental comestible.