
¿Harto del típico abeto navideño con sus agujas caedizas y el mismo espumillón de siempre? Pues en el Moor Hall Hotel & Spa de Sutton Coldfield, Birmingham, han dicho «¡Hasta aquí hemos llegado!» y han decidido darle una vuelta de tuerca a la tradición. Y cuando decimos «vuelta de tuerca», nos referimos a inflar y atar la friolera de 1.500 globos para crear un árbol de Navidad… ¡íntegramente de globos!
Imagínate la escena: un equipo de valientes empleados, armados con infladores y cintas, dedicaron nada menos que 20 horas de su preciado tiempo para erigir esta maravilla de 16 pies de altura (que son casi cinco metros, ¡para que te hagas una idea!). No es que lo montaras en un pispás como el del salón de casa. Aquí hay sudor, lágrimas (quizás de risa) y mucho, mucho aire.
Mark Williams, el gerente del hotel, con una sonrisa de oreja a oreja (imaginamos), confesó que la idea era «crear algo verdaderamente único y llamativo para nuestros huéspedes esta Navidad». Y vaya si lo han conseguido. Olvídate de la resina pegajosa y las ramas que no encajan bien; este árbol de globos es una oda a la ligereza y la imaginación. Una forma brillante de decir «¡Feliz Navidad!» sin el riesgo de encontrar una aguja en el calcetín.
Además, para que no faltara detalle, esta obra de arte efímera está adornada con bolas, luces y una estrella en la cima, como cualquier árbol navideño que se precie, solo que en versión XXL y aerostática. Ahora preside orgulloso la entrada principal del hotel, desafiando a la gravedad y sacando una carcajada a más de uno. ¿El futuro de la decoración navideña? Quizás, si tienes los pulmones a punto o un buen compresor. ¡Desde luego, la Navidad en Birmingham nunca había sido tan… inflada!
