El anillo de la leyenda de la NFL por el que la liga pide dinero a su familia

El anillo de la leyenda de la NFL por el que la liga pide dinero a su familia
La familia del exjugador Lem Barney, miembro del Salón de la Fama de la NFL, se encuentra en un aprieto. Tras ser empeñado su anillo por un familiar, la liga lo recuperó de una casa de empeños. Sin embargo, ahora exige a la familia que les devuelva el dinero, provocando un debate sobre la ética y la responsabilidad corporativa.
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Agárrense que vienen curvas, o en este caso, un anillo que ha pasado por más manos que un balón en el Super Bowl. La protagonista de esta historia es una joya muy especial: el anillo del Salón de la Fama de la NFL, propiedad nada menos que de la leyenda de los Detroit Lions, Lem Barney. Un objeto con un valor sentimental incalculable y económico considerable, que ha provocado un auténtico culebrón familiar y corporativo.

Todo empezó cuando el famoso anillo, símbolo de una carrera épica, desapareció. Tras una investigación, la familia lo encontró en una casa de empeños de Detroit. Aquí es donde la trama se pone interesante, o al menos, digna de un buen guion. Un sobrino de Barney, que al parecer tiene sus propias teorías sobre la propiedad del anillo, fue quien lo llevó allí. Barney, que a sus 78 años lidia con las primeras etapas de la demencia, ha negado rotundamente haber dado permiso para tal fechoría, aunque con un corazón de oro, no desea presentar cargos contra su pariente.

Pero la verdadera guinda del pastel es la intervención de la NFL. Sí, la liga de fútbol americano más poderosa del mundo se enteró del asunto y, en un gesto que inicialmente pareció digno de aplauso, decidió actuar. La NFL compró el anillo a la casa de empeños por 8.500 dólares, una cantidad que, aunque considerable, está por debajo de los 20.000 dólares que se le estiman como valor. Hasta aquí, todo bien, ¿verdad? Una historia de rescate, un final feliz. Pues no, aquí viene el giro argumental.

Resulta que la NFL, tras recuperar la joya, no solo no la ha devuelto a la familia Barney, sino que les ha exigido ¡que paguen los 8.500 dólares que ellos desembolsaron! La hija de Lem, Gina, está que trina. Argumenta, y con razón, que el anillo es propiedad de su padre y que la liga debería devolverlo sin más. ¿Es esto un acto de buena fe o un negocio redondo? La familia siente que está siendo castigada por la acción de un tercero y que la NFL debería ser la primera interesada en que un símbolo tan preciado de uno de sus miembros más laureados regrese a su legítimo dueño sin condiciones. La cosa es, ¿se imaginan que los superhéroes de repente nos pasaran la factura por salvarnos? De locos, vamos.

Ahora la familia Barney se enfrenta a un dilema: pagar por lo que consideran suyo, o seguir luchando contra una corporación que parece haber confundido el rescate con una inversión. Sin duda, una historia que nos hace cuestionar quién protege realmente a las leyendas cuando el oro y la burocracia entran en juego. ¡Ver para creer!