El algoritmo que confundió unos ‘pain au chocolat’ con explosivos en una estación de tren

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Imagínense la escena: la bulliciosa estación de Mánchester Piccadilly, gente yendo y viniendo con prisa, y de repente, se lía parda. Nuestro protagonista es David Mapple, un estudiante de 25 años que, como buen ser humano, había decidido hacer un alto en el camino para comprarse unos cuantos ‘pain au chocolat’ (croissants de chocolate) para desayunar.

El pobre David no sabía que su elección de bollería francesa estaba a punto de desatar un operativo digno de película de acción. Y es que en Mánchester, la seguridad es cosa seria, tan seria que han delegado parte de sus funciones a la inteligencia artificial, esa misma que, por lo visto, no distingue entre un peligroso artefacto explosivo y un humilde paquete de pasteles envueltos.

Un avanzado —y aparentemente miope— sistema de vigilancia dotado de IA activó todas las alarmas. ¿La amenaza? La bolsa de David. Al parecer, la forma y el contenido de la bolsa de los dulces fueron interpretados por el algoritmo como un potencial artefacto explosivo. Es decir, que para la IA, un ‘pain au chocolat’ es esencialmente una bomba de glucosa con intenciones terroristas.

En cuestión de segundos, David se encontró rodeado por agentes de la policía armada británica, apuntándole a punta de pistola, justo por culpa de sus queridos pasteles. El susto, como es lógico, fue mayúsculo. Los agentes le interrogaron intensamente, manteniendo el nivel de tensión al máximo.

Finalmente, la verdad salió a la luz (o, mejor dicho, salió de la bolsa): ni bombas, ni material sospechoso, solo una serie de hojaldres de mantequilla y chocolate. Al final, todo quedó en una gran anécdota y una demostración bastante preocupante de que la tecnología de vigilancia, a veces, necesita que le den un buen empujón de sentido común. David fue liberado sin cargos, pero probablemente se lo pensó dos veces antes de volver a llevar bollería envuelta en papel de estraza por la estación.