¡Menuda historia! Imagina la escena: vas a votar, buscas a tu candidato en la papeleta y, ¡zas!, te encuentras con un nombre que te deja con la boca abierta: Adolf Hitler Uunona. Pues esto no es un chiste, sino la realidad que vivieron los ciudadanos de la circunscripción de Ompundja, en la región de Oshana, Namibia. Sí, un señor llamado Adolf Hitler se presentó a las elecciones y, para más inri, ¡las ganó con un aplastante 85% de los votos!
Pero antes de que se te atragante el café, respira hondo. El protagonista de esta peculiar anécdota, que ahora ha decidido pasar a llamarse simplemente Adolf Uunona, ha aclarado que la similitud con el infame dictador nazi es pura coincidencia y, según él, una cuestión de ignorancia paterna. Al parecer, su padre le puso ese nombre sin tener ni pajolera idea de quién fue Adolf Hitler, el personaje histórico detrás de uno de los capítulos más oscuros de la humanidad. Y claro, en Namibia, «Adolf» es un nombre relativamente común, así que nadie le dio demasiada importancia en su momento. ¡Ay, si los padres supieran lo que nos hacen a veces con el nombre!
Según el propio Uunona, no fue hasta más tarde, ya de adulto, cuando empezó a entender el peso y la connotación de su nombre completo. «Cuando era niño, lo veía como un nombre totalmente normal», explicó. «Solo de adulto me di cuenta de que este hombre quería conquistar el mundo entero». ¡Y tanto que quería! Así que, para evitar más malentendidos y, sobre todo, para desvincularse de cualquier ideología nazi (faltaría más), este concejal electo ha decidido poner fin al culebrón y ha cambiado oficialmente su nombre de pila. La decisión, que se hizo efectiva el 28 de enero de 2021 a través de la Gaceta del Gobierno, deja claro que este Adolf no tiene nada que ver con el otro.
Ahora, su objetivo es que la gente le llame simplemente Adolf Uunona y que no se le asocie en absoluto con los horrores del pasado. Un cambio de nombre que, aunque tardío, es totalmente comprensible. Porque una cosa es ganar unas elecciones con una mayoría aplastante y otra muy distinta es llevar un nombre que evoca genocidios. ¡Un aplauso por la sensatez de este hombre! La próxima vez que pensemos en un nombre para nuestros retoños, igual conviene hacer una pequeña búsqueda en Google, por si las moscas.




