
El ansia por mejorar la salud a veces nos lleva por caminos… oscuros, y en ocasiones, literalmente sangrientos. Si eres un adolescente que busca un chute de hierro, lo normal sería optar por un suplemento vitamínico o una dieta rica en nutrientes. Pero un joven de 17 años, residente en la provincia de Jiangsu, China, decidió que eso era demasiado básico. Él optó por el camino del ‘vampiro de bricolaje’.
Resulta que este chico leyó en algún recoveco turbio de internet que beber sangre, concretamente la suya, era la solución definitiva para aumentar los niveles de hierro y mejorar su salud general. Imaginamos que la lógica que manejó era algo así como: «Si mi sangre ya tiene hierro, ¿por qué no reciclarlo?» Sin un ápice de supervisión médica ni sentido común, decidió aplicar este peligroso ‘truco’ casero.
Decidido a convertirse en su propio gurú de la hematología, el chaval se armó con un cuchillo de fruta y, durante tres días consecutivos, se dedicó a hacerse pequeños cortes en el brazo para cosechar y consumir su preciado plasma rojo. Vamos, la receta perfecta para el desastre.
Obviamente, el “método tradicional” casero no tuvo el resultado esperado. En lugar de sentirse como Popeye tras la espinaca, el adolescente se sintió fatal. Empezó con una tanda brutal de vómitos, dolor abdominal insoportable, diarrea y una fiebre que no bajaba. La alarma familiar hizo que lo llevaran a toda prisa al Hospital Jinling de Nanjing.
Los doctores no daban crédito. Tras examinarle, confirmaron el desastre: el joven no solo padecía una intoxicación grave, sino que también había sufrido una hemorragia gástrica considerable provocada por la ingestión de la sangre y posiblemente por heridas internas. Los médicos explicaron que beber grandes cantidades de sangre, propia o ajena, es extremadamente peligroso. El cuerpo simplemente no está diseñado para procesar ese nivel de hierro de golpe; cuando la hemoglobina se descompone, el exceso de hierro se convierte rápidamente en tóxico, pudiendo llevar a una sobrecarga de metales pesados y daños orgánicos severos. Afortunadamente, el joven se está recuperando, pero se ha llevado una lección importante: si buscas hierro, ¡pregunta a un médico, no al primer forero con teorías extrañas!
