El adiós al hombre que puso un gorro en la cabeza de todo Gales

El adiós al hombre que puso un gorro en la cabeza de todo Gales
Ha fallecido Garry Coterill, el genio detrás del famoso gorro de pescador de la selección de Gales. Su marca 'Spirit of '58' convirtió este accesorio en un símbolo de identidad para la afición, la 'Muralla Roja', y su legado perdurará a través de su familia.
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Si alguna vez has visto un partido de la selección de fútbol de Gales, te habrás fijado en una marea de gorros de pescador de color rojo, amarillo y verde. No es una simple moda, es un símbolo, casi un uniforme no oficial que une a miles de gargantas en una sola voz: la ‘Muralla Roja’ (The Red Wall).

Pues bien, el arquitecto de este fenómeno, el hombre que tuvo la visión de convertir un simple sombrero en un emblema nacional, Garry Coterill, nos ha dejado. Una noticia triste para el fútbol galés, que pierde a uno de sus mayores y más creativos animadores.

La historia de Coterill es de las que molan. Pura pasión futbolera convertida en empresa. En 2010, fundó su marca, ‘Spirit of ’58’, con un nombre que es un claro guiño a la única vez que Gales había pisado un Mundial, en 1958. ¿Su centro de operaciones? El maletero de su coche. Desde allí empezó a vender unos gorros que, poco a poco, se convirtieron en un objeto de culto.

Lo que empezó como una aventura de un fan para fans, acabó explotando a nivel internacional. De repente, no solo los veías en las gradas de Cardiff, sino también en la cabeza de celebridades como el actor Rhys Ifans o el rapero Sage the Gemini. El gorro de Coterill había trascendido el fútbol.

Como no podía ser de otra forma, la Federación de Fútbol de Gales (FAW) ha lamentado profundamente su pérdida. Noel Mooney, su director ejecutivo, lo describió como ‘un hombre encantador’ y ‘una parte fundamental de la Muralla Roja’. Su propia familia comunicó la noticia en redes sociales, destacando que Garry ‘falleció en paz’ y que su ‘amor, pasión y dedicación a Spirit of ’58, a Gales y a su familia no tenía límites’.

Aunque Garry ya no esté, su espíritu pervive. Su familia ha asegurado que la marca continuará, así que la marea de gorros de pescador seguirá inundando las gradas, recordando al hombre que, desde el maletero de su coche, consiguió unir a toda una nación bajo un mismo sombrero.