El acusado de doble asesinato explica a la policía que estaba soñando y buscaba despertarse

El acusado de doble asesinato explica a la policía que estaba soñando y buscaba despertarse
Un hombre en Nuevo México, acusado de doble asesinato, sorprendió a la policía al declarar que los crímenes formaban parte de un sueño del que estaba intentando despertar. La surrealista defensa fue presentada durante su interrogatorio.
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Imaginen la escena. Dos agentes de la ley, con ese aire de ‘lo he visto todo’, café en mano, interrogan a un tipo acusado de un doble homicidio en Las Cruces, Nuevo México. La tensión es palpable hasta que el sospechoso, William David Brown, suelta una excusa que deja a cualquiera con la mandíbula caída: los asesinatos, según él, no eran más que un intento desesperado por salir de un sueño.

Sí, han leído bien. Brown explicó a los atónitos policías que las dos víctimas mortales no eran personas reales, sino meros personajes de atrezo en un gigantesco sueño del que él estaba intentando ‘despertar’. Una defensa que suena más a un guion de película de ciencia ficción de serie B que a una declaración seria en una comisaría. El acusado insistía en que toda la situación, la entrevista, las víctimas y, presumiblemente, hasta los donuts que se estaban comiendo los agentes, formaban parte de su subconsciente colectivo.

Esta joyita de declaración se convirtió rápidamente en la pieza más extraña del caso. Brown, cuya realidad parecía fusionarse peligrosamente con su mundo onírico, fue debidamente acusado. Aunque esta historia roza lo absurdo y podría interpretarse como un intento fallido de defensa por locura transitoria, él mantenía que su única motivación era regresar a la ‘realidad’. Un método un tanto extremo para combatir el insomnio o las pesadillas, donde la mayoría simplemente recurre a la respiración profunda o a un vaso de leche caliente.

Lo que está claro es que la justicia del estado de Nuevo México no tiene la flexibilidad suficiente para aceptar la defensa del ‘estoy soñando, lo juro’. A pesar de la extravagancia de su explicación, los cargos por los dos asesinatos se mantuvieron firmes. Moraleja para el resto de mortales: si van a cometer un crimen, que al menos sea por una razón que no se haya inventado Christopher Nolan para una de sus películas.