
Aquí viene lo bueno, amantes de las paradojas geopolíticas. Imagina que dos archienemigos del patio de colegio, de repente, se dan cuenta de que llevan las mismas zapatillas. Pues algo así está pasando a nivel nuclear, y la verdad es que nos ha dejado con la mandíbula caída. Un informe calentito del Pentágono ha soltado la bomba (perdón por el chiste fácil) de que la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de Estados Unidos ha adoptado unas frasecitas que, mira por dónde, suenan sospechosamente parecidas a las doctrinas militares de Rusia. Sí, has oído bien: ¡Rusia!
Resulta que el documento estadounidense dice que usarían armas nucleares «solo en circunstancias extremas para defender los intereses vitales de Estados Unidos o de sus aliados y socios». ¿Y qué? Pues que si nos vamos a mirar la letra pequeña de la doctrina rusa, vemos que ellos también se guardan el derecho a sacar el arsenal nuclear si su «existencia se ve amenazada». A ver, que nadie se equivoque, no es que Biden y Putin estén compartiendo palomitas mientras redactan políticas, pero la coincidencia en el lenguaje es, cuanto menos, para levantar una ceja.
Esto no es del todo nuevo. En 2018, la administración Trump ya introdujo una «política de empleo nuclear flexible» que abría la puerta al uso de armas nucleares como respuesta a «ataques estratégicos no nucleares significativos». El nuevo documento, al usar frases tan amplias como «circunstancias extremas» e «intereses vitales», parece que ha vuelto a abrir esa caja de Pandora, justo cuando pensábamos que la habíamos sellado.
Los expertos, que son los que saben de estas cosas, están que trinan. Muchos argumentan que esta ambigüedad es peligrosa y que, sin quererlo, EE. UU. podría estar imitando la táctica rusa de «escalar para desescalar». Es decir, amenazar con lo gordo para evitar un conflicto menor. ¿Os imagináis? Los pacifistas y los defensores de la doctrina de «propósito único» (que las armas nucleares solo sirvan para disuadir ataques nucleares, ¡y punto!) se están tirando de los pelos. Ya se frotaban las manos con la promesa de la administración Biden de limitar el papel de estas armas, pero este NSS parece haberles tirado un jarro de agua fría… o quizás de plutonio.
Recordemos que el NSS de Obama en 2010 era cristalino: el «único propósito» de las armas nucleares era disuadir ataques nucleares. Punto y final. Ahora, sin esa frase mágica, la interpretación de «circunstancias extremas» e «intereses vitales» se vuelve un comodín. ¿Qué significa exactamente «intereses vitales»? ¿Un ciberataque? ¿Un bloqueo económico? La vaguedad, en este contexto, es como dejar una caja de bombones abierta en una dieta: tentadora y potencialmente desastrosa. Así que, mientras el mundo intenta entender si esto es un paso atrás o un guiño accidental a sus rivales, nosotros nos quedamos aquí, con el café en la mano, preguntándonos: ¿será que el destino tiene un sentido del humor muy negro?
