
Hay lugares en el mundo donde las noticias parecen sacadas de un guion de comedia, y luego está Florida. Allí, donde los titulares extraños son el pan de cada día, el sheriff del condado de Polk, Grady Judd, tuvo una idea que redefine por completo el concepto de ‘vigilante de pasillo’. ¿Su propuesta? Ni más ni menos que drones armados para patrullar los colegios.
Pero calma, que nadie se imagine un Terminator volador lanzando misiles entre la clase de matemáticas y el comedor. La propuesta de Judd era un poco más… sutil, aunque igualmente llamativa. Estos drones estarían equipados con un arsenal no letal pensado para neutralizar amenazas sin causar daños permanentes. Hablamos de Tásers con capacidad para soltar una descarga de 80.000 voltios y, por si fuera poco, proyectiles de spray de pimienta. Una combinación que haría que cualquier alumno se lo pensara dos veces antes de saltarse la cola del almuerzo.
La idea, presentada como una solución de vanguardia para responder a situaciones de peligro como un tirador activo, consistía en poder enviar al dron por delante de los agentes. De esta forma, se podría incapacitar a un sospechoso a distancia, minimizando el riesgo para los policías y los propios estudiantes. El sheriff defendía que esta tecnología permitiría una respuesta inmediata y contundente en los primeros minutos críticos de un ataque.
El plan se presentó a los responsables escolares del condado, que tuvieron la oportunidad de ver una demostración de estos ‘Robocops’ en miniatura. Aunque la intención era seria y buscaba mejorar la seguridad, es imposible no esbozar una sonrisa al imaginar a un dron persiguiendo a alguien por los pasillos del instituto, con las luces parpadeando y una voz robótica diciendo: ‘Queda usted detenido… y electrificado’. Una vez más, Florida nos demuestra que el futuro ya está aquí, y viene con hélices y una buena dosis de picante.
