¿Te imaginas ir tan absorto en tu serie favorita que se te olvida dónde estás? Pues algo así, pero a lo grande y en alta mar, le pasó a un ferry surcoreano. El MV Seolbong, con 109 pasajeros y 17 tripulantes a bordo, se dirigía tranquilamente de Incheon a la idílica isla de Jeju cuando, ¡zas!, encalló. La cosa no fue precisamente un evento de la naturaleza, sino un despiste épico de los que hacen historia.
Eran las 5:40 de la mañana, un momento crucial antes de la llegada prevista, y en el puente de mando estaba el primer oficial. Su deber era mantener el rumbo, pero, al parecer, sus ojos estaban en otra parte, o mejor dicho, en otra pantalla. Según la investigación de la Guardia Costera, el hombre de 46 años estaba completamente enganchado a un popular K-drama, ‘Three Fathers, One Mother’, en su flamante smartphone. Sí, has leído bien: un ferry encalló porque el encargado de la navegación estaba de maratón de series.
El pobre barco, que había salido la noche anterior, se desvió de su ruta planificada, un pequeño detalle que el oficial, hipnotizado por la trama, no captó a tiempo. El resultado fue un roce con el fondo marino que dejó al Seolbong varado a unos 100 metros de la costa, en las cercanías del puerto de Gapado, en Seogwipo, al sur de Jeju. Menos mal que el capitán, de 58 años, estaba echando una cabezadita en su camarote, porque si llega a estar despierto y ve el panorama, la bronca hubiera sido de nivel telenovela.
Lo más increíble es que, a pesar del susto mayúsculo, no hubo que lamentar heridos. ¡Ni un rasguño! Solo un pequeño daño en el casco que, por fortuna, no provocó ninguna entrada de agua. Los pasajeros y la tripulación fueron evacuados a salvo, supongo que con alguna que otra anécdota de barco para contar en el bar.
La Guardia Costera ha puesto en marcha una investigación para depurar responsabilidades, interrogando tanto al oficial adicto a los K-dramas como al capitán. Esta historia nos deja pensando en la delgada línea que separa el ocio de las responsabilidades, especialmente cuando llevas un barco lleno de gente. Y de paso, nos da una razón más para revisar nuestras propias distracciones… aunque sean solo con la serie que nos tiene enganchados en el sofá de casa.




