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¿Te imaginas ir a la cárcel y que te nieguen tu capricho culinario más básico? Pues eso es exactamente lo que le ha pasado a Arthur William Taylor, un preso neozelandés que, ni corto ni perezoso, ha decidido llevar a los tribunales al mismísimo Departamento de Correccionales. ¿El motivo? La ausencia total de Vegemite (o su primo hermano, el Marmite) en el menú penitenciario. ¡Menuda faena!




