
Imagina que un día suena el teléfono. Al otro lado, una voz te dice que has heredado una casa. Menudo subidón, ¿verdad? Ahora, imagina que esa casa es de tu padre. Un padre que no sabías ni que existía. Pues ese guion, digno de una película de sobremesa, es exactamente lo que les ha pasado a Alice y Karen Haslam, dos hermanas de Canterbury.
Todo empezó con una llamada de una empresa de cazadores de herederos, Finders International. Al principio, como haría cualquiera con dos dedos de frente, pensaron que era un timo. Pero no, la historia era tan real como surrealista. Les contaron que un tal Colin, un hombre de 86 años fallecido en 2023, les había dejado una casa en Ramsgate. La bomba llegó cuando les revelaron que ese señor era su padre biológico.
El árbol genealógico de las hermanas Haslam acababa de sufrir un terremoto. Su madre, Jean, fallecida en 2021, tuvo un breve romance con Colin después de separarse de Stuart, el hombre que las crio y al que siempre consideraron su único padre. Jean, por los motivos que fueran, se guardó el secreto para siempre.
Cuando las hermanas finalmente entraron en la casa de Colin, se encontraron con una auténtica cápsula del tiempo. El hombre había vivido una vida solitaria y su hogar estaba tal cual, anclado en los años 60, repleto de periódicos viejos, cartas y objetos personales que contaban la historia de un desconocido que, de repente, era la pieza clave de su propio puzle vital. Era, según sus propias palabras, un ‘completo desastre’ pero lleno de historia. Entre el caos, encontraron tesoros como las medallas de guerra de su abuelo.
El proceso para confirmar el parentesco no fue un paseo. Hizo falta casi un año y pruebas de ADN para demostrar que, efectivamente, eran sus hijas. Ahora, Alice y Karen están conociendo a su padre a través de sus cosas, un proceso agridulce en el que lamentan no haber podido tomarse un café con él.
La casa se está reformando para su venta, y las hermanas planean usar el dinero para pagar sus hipotecas y regalarse unas merecidas vacaciones en familia. Una herencia inesperada que no solo les ha traído un colchón económico, sino también un capítulo de su vida que ni en sus sueños más locos habrían imaginado.
