Dos ciclistas cruzan EE. UU. alimentándose solo de perritos calientes

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Chicos, coged la mostaza, porque la historia que os traemos hoy es de esas que te alegran el día y te dan un subidón de colesterol. Resulta que dos valientes estadounidenses, Josh y Greg, han decidido que cruzar el país en bicicleta de punta a punta no era suficientemente épico. ¡Tenía que tener un giro de tuerca grasiento!

Estos dos héroes del asfalto se han embarcado en una odisea ciclista de unos 6.400 kilómetros (unas 4.000 millas, que se dice pronto) con una norma inquebrantable: solo pueden comer perritos calientes. Sí, has leído bien. No hay barras energéticas, ni ensaladas, ni fruta. Solo ‘frankfurts’ con pan y ‘toppings’, comprados en carritos, camiones o puestos dedicados a este manjar.

El viaje comenzó en Astoria, Oregón, y su meta final es Nueva York, la capital del perrito caliente por excelencia. Calculan que esta peregrinación culinaria les llevará entre 60 y 70 días, o lo que es lo mismo, el tiempo que tardarás en necesitar un ‘bypass’ de emergencia si decides imitarlos.

La razón de esta extravagancia no es otra que documentar hasta qué punto está arraigada la cultura del perrito caliente en Estados Unidos. Quieren demostrar la omnipresencia de los carritos, los puestos y los camiones de comida rápida que venden esta obra maestra de la salchicha. Su aventura, bautizada como ‘Dogging It’, está siendo minuciosamente documentada para el deleite de sus seguidores en redes sociales.

Aunque parezca un paraíso de salsas y cebolla frita, la cosa no es fácil. No todo es glamour de ‘food truck’. En las zonas más remotas y desérticas del país, Josh y Greg se han encontrado con serios problemas logísticos. Han tenido días donde han tenido que pedalear hasta 160 kilómetros (casi 100 millas) con el estómago rugiendo, sin rastro de un carrito de perritos a la vista. Es un auténtico test de resistencia física y mental, además de un estudio empírico sobre la distribución geográfica del ‘junk food’. Mientras la mayoría de los ciclistas de larga distancia se preocupan por la ingesta de proteínas y carbohidratos complejos, estos tíos están midiendo el nivel de su siguiente chute de nitritos. Un aplauso por la originalidad y esperemos que, al menos, ¡les quede sitio para la mostaza!