
Imagina la escena: estás tranquilamente en tu pub irlandés favorito, el ambiente es distendido, las pintas fluyen y de repente, el infierno se desata. ¿El detonante? No, no fue una discusión sobre fútbol o política. Tampoco una de esas broncas clásicas por una mirada o un vaso derramado. En Dungarvan, Condado de Waterford, Irlanda, la chispa que prendió la mecha de la discordia fue una cuestión de avicultura pura y dura: ¿cuántos huevos puede poner una gallina en un solo día?
La surrealista escena tuvo lugar un miércoles por la noche. Dos parroquianos, que hasta ese momento probablemente disfrutaban de una noche apacible, se enzarzaron en un debate tan apasionado sobre la capacidad ovípara de nuestras amigas las gallinas que la situación se fue de madre. Lo que empezó como una charla animada, al estilo de ‘yo creo que pone X’, ‘¡qué dices, si son Y!’, escaló hasta un punto en que los niveles de decibelios y de tensión se dispararon por las nubes.
La cosa se puso tan fea, que alguien tuvo que recurrir a la última línea de defensa en cualquier disputa de pub irlandés: llamar a la Gardaí (la policía local). Sí, has leído bien. Agentes de la ley tuvieron que dejar de lado crímenes mayores (o quizás no tan mayores, tratándose de un miércoles por la noche en un pueblo) para mediar en una discusión digna de un gallinero… pero en un pub. Un incidente que, sin duda, pasará a los anales de las anécdotas policiales más descabelladas.
Al llegar, los agentes lograron calmar los ánimos, pero no sin consecuencias. Uno de los implicados, un hombre de unos veinte años, fue arrestado bajo la Ley de Orden Público. Por suerte para él (y para la gallina, que seguro que ni se enteró de la que montó), fue liberado poco después sin cargos. La policía confirmó el incidente, pero se abstuvo de dar más detalles, quizás para no añadir más leña al fuego de la gran pregunta: ¿cuántos huevos puede poner una gallina en un día? Lo que sí dejaron claro es que no hubo heridos. Parece que la única víctima fue la cordura.
Así que ya sabes, la próxima vez que estés en un pub y surja un tema aparentemente inocente como la productividad avícola, piénsalo dos veces antes de defender tu postura con uñas y dientes. No querrás que tu noche de ocio termine con una visita a la comisaría, todo por culpa de una gallina que, probablemente, solo quería poner un huevo al día y vivir tranquila.
