Detenido se cabrea con el SWAT por no evacuar a su novia del piso

Detenido se cabrea con el SWAT por no evacuar a su novia del piso
Un atracador en Texas, tras una barricada de cuatro horas, se rindió pero se cabreó con el equipo SWAT. Su enfado no era por su arresto, sino porque dejaron a su novia dentro del piso. Gritó que era una "testigo inocente" y que debían haberla sacado. Fue detenido por asalto agravado.
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Imagínate la escena: cuatro horas de tensión máxima, un tipo atrincherado, un equipo SWAT rodeando el edificio… vamos, lo típico de cualquier martes en una serie de acción. Pero lo que ocurrió en Spring, Texas, con Ketan Patel, un joven de 26 años, va un paso más allá en el manual del surrealismo. Porque sí, se atrincheró durante un buen rato, sospechoso de haber liado una buena durante un atraco donde dejó a un hombre en estado crítico. Al final, la lógica (o el cansancio) se impuso y decidió salir con las manos en alto, rindiéndose a las autoridades del Condado de Harris.

Hasta aquí, todo normal dentro de lo que cabe en un suceso de estas características. El momento cumbre llega justo después de su rendición. En vez de mostrar arrepentimiento, alivio, o incluso un poco de drama del bueno, nuestro protagonista se puso como una moto de cabreado con el equipo SWAT. ¿El motivo? ¡Que habían dejado a su novia dentro del apartamento! Sí, has leído bien. Patel, en lugar de preocuparse por su futuro entre rejas, o por el herido del atraco, montó en cólera porque los agentes no habían hecho un servicio de taxi VIP a su pareja.

«¡Eso no está bien! ¡Se supone que tenéis que sacarla a ella! ¡Es una testigo inocente!», vociferaba el chaval. Una protesta que, francamente, haría que hasta el más duro de los agentes tuviera que contener la risa. La ironía de la situación es que, mientras él era esposado y procesado por asalto agravado con arma mortal, la «testigo inocente» fue, efectivamente, escoltada fuera del apartamento, entrevistada y, finalmente, liberada. Así que, al final, la chica salió ilesa, y Ketan Patel se llevó la lección de que el SWAT tiene otras prioridades antes que el confort de la pareja del atracador. Una historia para enmarcar, sin duda, que nos demuestra que la realidad supera a menudo cualquier guion de comedia.