
Parece que en la idílica ciudad de Como, situada al norte de Italia, se han tomado muy en serio aquello de que la seguridad es lo primero durante las fiestas decembrinas. Para la inauguración de su tradicional mercadillo navideño, las autoridades locales no se han andado con chiquitas y han decidido movilizar un contingente que parece sacado de una película de acción o de una cumbre internacional de alto riesgo.
Soldados entre figuritas de pesebre
El despliegue ha dejado a más de uno con la boca abierta: nada menos que 90 soldados armados y 40 agentes de policía patrullando las zonas peatonales. Si los turistas esperaban encontrarse solo con elfos ayudantes y el entrañable Papá Noel, la realidad les ha golpeado con patrullas militares vigilando los puestos de castañas y las luces de colores. La estampa resulta, cuanto menos, surrealista y un tanto extravagante para un evento que suele evocar paz y tranquilidad.
Una Navidad bajo máxima vigilancia
Esta decisión de inundar el centro histórico con uniformes y armas largas busca garantizar que no ocurra el más mínimo incidente en una de las épocas de mayor afluencia de visitantes. Aunque la intención es proteger a los ciudadanos, el contraste visual entre la decoración festiva y el despliegue bélico ha generado un gran revuelo. Al menos, los habitantes de Como pueden estar seguros de que nadie se atreverá a colarse en la fila del chocolate caliente bajo la atenta mirada de un pequeño ejército.
