El peligro de las reseñas de moda
Dejar una opinión en internet sobre esa prenda que te acabas de comprar suele ser inofensivo. Como mucho, te arriesgas a que alguien se burle de tu outfit. Sin embargo, en la Federación Rusa, una simple valoración de producto puede tener consecuencias legales devastadoras. Que se lo pregunten a Islomjon, un joven migrante de Uzbekistán que ha descubierto de la peor manera posible los límites del humor en territorio ruso.

Todo comenzó cuando este chico decidió adquirir una falda de cuero femenina a través del conocido mercado online Wildberries. Tras probarse la prenda, pensó que era buena idea dejar una reseña escrita acompañada de una foto suya luciendo la compra. Su intención, claramente humorística, quedó plasmada en el comentario que adjuntó en la web:
«¡Gran falda! Oculta no solo los defectos de mi figura, sino incluso el hecho de que soy un chico.»
Una broma con consecuencias legales
Aunque en la imagen Islomjon no lograba precisamente ocultar su género, lo que pretendía ser un simple chiste inofensivo no le hizo ninguna gracia a las autoridades. Cabe recordar que en Rusia el movimiento LGTBIQ+ está catalogado como extremista y se encuentra totalmente prohibido en todo el país, por lo que cualquier tipo de asociación o promoción, incluso si es en evidente tono de burla, es perseguida implacablemente por la policía.
Pese a que el joven eliminó rápidamente su reseña y la controvertida fotografía al ver el revuelo, la maquinaria legal ya se había puesto en marcha. Fue inmediatamente detenido y acusado formalmente de propaganda de preferencias sexuales no tradicionales por difundir información destinada a fomentar actitudes alejadas de la normativa del país.
Deportación forzosa sin atenuantes
Durante el juicio, el acusado admitió su terrible error de cálculo e imploró clemencia frente al magistrado. Solicitó al juez que, en lugar de expulsarlo de sus fronteras, se le aplicara únicamente una multa económica para poder seguir con su vida. Desgraciadamente para sus intereses, el tribunal no apreció absolutamente ninguna circunstancia atenuante en su caso.
El veredicto final fue tajante y expeditivo: cinco días de arresto administrativo entre rejas seguidos de su deportación forzosa e inmediata de la Federación Rusa. Una lección surrealista y desproporcionada sobre cómo intentar hacerse el gracioso en internet puede obligarte a hacer las maletas para siempre.




