Imagina que eres uno de los actores más respetados y galardonados de Hollywood, con dos Oscars en la estantería. Ahora imagina que, cuando llegas a casa, lo último que te apetece es ponerte una película. Pues bien, deja de imaginar, porque esa es la vida de Denzel Washington.
En un giro de guion que ni el mejor cineasta podría escribir, el mismísimo Denzel ha confesado que él, de ver películas, más bien poco. «No veo películas. Veo deportes», soltó, dejando a más de uno con la boca abierta. Así de claro. Mientras medio mundo se prepara para ver su último estreno, es más que probable que él esté en el sofá viendo un partido de lo que sea.
Pero, ¿cómo se mantiene al día de lo que se cuece en su propia industria? Fácil: externalizando el servicio. Su mujer, Pauletta, es la cinéfila oficial de la casa. «Mi mujer las ve todas. Ella es la experta», admitió el actor, demostrando que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer… con una suscripción a todas las plataformas de streaming.
Y para rizar el rizo de la indiferencia cinematográfica, Denzel tampoco pierde el tiempo leyendo lo que la crítica opina sobre sus interpretaciones. «No me interesan. Nunca he leído una crítica de una obra de teatro en la que he estado… ni de una película en la que he estado». Una lección de autoconfianza o, simplemente, la prueba definitiva de que prefiere dedicar ese tiempo a analizar la clasificación de la liga. Sea como sea, la próxima vez que veas a Denzel en la gran pantalla, recuerda que probablemente él no lo hará.




