¡Atención, nostálgicos de las noches universitarias y los ‘botellones’ salvajes! Si alguna vez te sentiste culpable por esas épocas de ‘vida social intensa’ (léase: copas y más copas), la ciencia, o al menos un estudio sueco, podría estar a punto de darte una excusa de oro. Agárrense fuerte, porque la Universidad de Estocolmo nos trae una revelación que podría cambiar la percepción de nuestros años mozos: beber ‘mucho’ de joven podría, ¡ojo!, estar relacionado con un mayor éxito profesional y salarios más jugosos en la adultez.
Sí, has leído bien. Antes de que corras a descorchar el champán para celebrar tu futuro ascenso, vamos a poner los puntos sobre las íes. El estudio, publicado en el ‘Journal of Health and Social Behaviour’, siguió a 3.000 personas desde su nacimiento, analizando sus hábitos y trayectorias. Y lo que encontraron es, cuanto menos, curioso.
Parece ser que aquellos que se desmelenaron un poco más en sus veintitantos –hablamos de una ingesta de más de 14 unidades de alcohol a la semana para mujeres y 21 para hombres, sin llegar al abuso, que es cuando afecta tu vida diaria– son los que, al final, acaban subiendo como la espuma en la escalera corporativa. Concretamente, las mujeres ‘bebedoras intensas’ tenían un 77% más de probabilidades de alcanzar puestos directivos. ¿Y los hombres? Pues ellos veían cómo sus salarios engordaban. ¡Ahí es nada!
Pero, y aquí viene el ‘pero’ gigante que impide que esto se convierta en una campaña de marketing para la cerveza, los investigadores se apresuran a matizar. Esto no es una oda al alcoholismo, ni mucho menos una recomendación para ahogarse en cañas y cubatas. La clave, según los expertos, no está en el líquido elemento en sí, sino en lo que el acto de beber ‘mucho’ podría implicar.
Piensa en ello: ¿quiénes suelen tener una vida social más activa y, por ende, ‘echar más copas’ en la juventud? A menudo, personas con un trasfondo social más aventajado, con mayor acceso a la educación superior, y que desarrollan más habilidades sociales y de networking. Es decir, no es el alcohol lo que te hace inteligente o un buen líder, sino que aquellos que terminan bebiendo más en ese contexto podrían ser, de entrada, más sociables, confiados, extrovertidos y, sí, también más propensos a tomar riesgos. ¡Justo lo que muchos empleadores buscan!
Además, la cultura laboral en ciertos sectores, especialmente aquellos con salarios altos o puestos de dirección, a menudo viene acompañada de eventos sociales donde el alcohol es un componente más. Así que podría ser un círculo vicioso, o virtuoso, según se mire.
En resumen, antes de que te sientas legitimado para revivir tus años dorados de juerga, ten en cuenta esto: el estudio solo señala una correlación, no una causalidad directa. Tu hígado y tu salud te lo agradecerán si mantienes la moderación. Eso sí, la próxima vez que te encuentres con un compañero de trabajo exitoso, no te sorprendas si te cuenta alguna batallita de sus años mozos donde el agua brillaba por su ausencia. ¡Quizás ahí estaba la clave oculta de su brillante carrera!




