El taxi sin volante de Tesla mostró su mando oculto en pantalla

Subió a un robotaxi Cybercab en Austin y la pantalla no mostraba el viaje, sino un mando para conducirlo a mano. Lo intentó, y el coche ni se inmutó…

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Subió a un robotaxi Cybercab en Austin y la pantalla no mostraba el viaje, sino un mando para conducirlo a mano. Lo intentó, y el coche ni se inmutó…

Te montas en un taxi que presume de no tener ni volante ni pedales, miras la pantalla esperando el mapa del trayecto y lo que aparece es un mando para conducirlo tú mismo. Le pasó a un pasajero en Austin. Y, como era de esperar, lo grabó.

El 7 de septiembre de 2026, Matthew Skrzypczak subió a un Cybercab del servicio de robotaxis de Tesla en Austin (Texas) y se encontró la pantalla del habitáculo en una configuración que no era la del pasajero: mostraba un joystick virtual para conducir el coche a mano. El Cybercab es el robotaxi de dos plazas de Tesla, fabricado sin volante y sin pedales, y había abierto sus viajes al público en Austin tres días antes, el 4 de septiembre.

¿Qué mostraba exactamente la pantalla?

Estaba partida en dos: a un lado, el panel de control; al otro, las vistas de las cámaras del coche. En el panel había un mando circular que se manejaba con el dedo —arriba para avanzar, abajo para la marcha atrás, izquierda y derecha para girar— y, alrededor, botones para frenar, tocar el claxon, cerrar las puertas del habitáculo y llamar al soporte técnico.

Un volante reducido a un círculo dibujado. Más puesto de mando de taller que salpicadero de taxi.

«Tengo la sensación de que no debería estar viendo esto»

Eso escribió Skrzypczak al publicar el vídeo de su hallazgo.

¿Se podía conducir el coche de verdad?

No. Arrastró el dedo por el mando y la interfaz respondía al tacto, pero el coche no se movió: los sistemas del vehículo nunca llegaron a entregarle los motores. Al día siguiente, otro pasajero se encontró la misma pantalla de servicio en su Cybercab y tampoco logró mover nada.

Tesla no se ha pronunciado públicamente sobre el asunto. Los medios especializados que recogieron el caso lo atribuyen a un fallo de software: el coche no habría vuelto al modo pasajero tras un uso interno previo.

Tesla Cybercab dorado expuesto en una tienda con sus dos puertas de mariposa abiertas hacia arriba y ruedas carenadas
El prototipo del Cybercab, expuesto en Santana Row (California) en noviembre de 2024. Foto de Dllu, CC BY-SA 4.0.

¿Para qué quiere un coche sin volante un mando escondido?

Porque alguien tiene que moverlos. Un robotaxi pasa por talleres, cargadores, grúas y aparcamientos de flota, y en todos esos sitios hay que desplazarlo unos metros sin depender de la conducción autónoma. Si el vehículo nace sin volante, ese volante de emergencia tiene que vivir en alguna parte: en el Cybercab vive dentro de la pantalla, en un modo reservado a personal autorizado.

Tampoco es la primera rareza que sueltan los coches sin conductor. Ya hemos visto uno que se creyó un tren, una flota que no dejaba dormir a un barrio a base de pitidos, otra que necesita repartidores para cerrar las puertas y el clásico dilema de a quién multa la policía cuando quien conduce es un software.

Pero la escena se queda difícil de superar: un coche diseñado para que nadie conduzca ofreciéndole el volante, precisamente, a la única persona que había pagado por no tocarlo.

Vía Not a Tesla App, autoevolution, Tesla North y Futurism.

Foto de portada: © Dllu, CC BY-SA 4.0.