
¡Atención, amantes de lo absurdo y futurista! En la siempre innovadora Bahía de San Francisco, la escena más surrealista del año se hizo viral: agentes de policía, con toda su profesionalidad y luces azules parpadeantes, detuvieron a un Waymo robotaxi. Sí, habéis leído bien, un coche autónomo. La pregunta del millón no tardó en surgir: ¿y ahora, a quién le piden la documentación, al coche mismo?
Imaginad la estampa: un elegante vehículo Waymo, obedeciendo las señales luminosas, se detiene educadamente a un lado de la carretera. Detrás, un coche patrulla con sus correspondientes agentes. Hasta aquí, todo normal. Lo gracioso viene después. Del patrulla bajan dos agentes que, con cara de «a ver qué nos encontramos», se acercan al coche. Miran por la ventana, lo rodean, intentan descifrar qué diablos está pasando. Es un coche… pero está vacío. ¡Ni rastro de un conductor con la típica excusa del «no me he dado cuenta, agente»!
El vídeo del momento es impagable. Se ve a los policías con esa mezcla de curiosidad y confusión. Intentan mirar dentro, quizá buscando un asiento del conductor que se ha escondido o, quién sabe, al fantasma de la carretera. La luz de emergencia del Waymo, por cierto, parpadeaba con decisión, indicando que había detectado un vehículo de emergencias detrás. Un comportamiento ejemplar, para ser justos.
Finalmente, en un acto de valentía o pura desesperación, uno de los agentes abre la puerta del robotaxi y echa un vistazo al interior. ¡Sorpresa! Sigue sin haber nadie. Una vez que los agentes confirmaron que no había un Dr. Who escondido en la parte trasera, o que el coche no estaba siendo conducido por control remoto por un malvado genio, el Waymo, con toda la calma del mundo, y una vez que tuvo «vía libre», continuó su camino como si nada hubiera pasado.
Un portavoz de Waymo, la empresa detrás de estos vehículos tan… peculiares, confirmó el incidente. Aseguraron que el coche se detuvo de forma segura y reanudó su marcha una vez que la situación estuvo clara. También recordaron que sus coches están programados para ceder el paso a los vehículos de emergencia. ¡Todo bajo control robótico, amigos!
Pero ojo, que esta no es la primera vez que un vehículo autónomo le da un dolor de cabeza (o una anécdota divertida) a la policía. En abril de 2022, un coche autónomo de Cruise (la competencia) también fue parado en San Francisco por circular sin luces. Y lo mejor es que, cuando el agente intentó abrir la puerta, el coche decidió que era el momento de darse a la fuga unos metros antes de volver a parar. ¡Un rebelde sin causa… ni conductor! El agente tuvo que usar su bastón para intentar abrirlo y esperar a que la compañía interviniera.
Y no nos olvidamos de Phoenix, Arizona, en diciembre de 2021, donde otro Waymo fue parado en un carril cerrado al tráfico. La policía tuvo que llamar a un empleado de Waymo para que se lo llevara.
En definitiva, estos incidentes nos muestran que el futuro ya está aquí, y viene con sus propias peculiaridades y momentos de humor involuntario. La próxima vez que veáis un robotaxi, pensad que quizá lleva un expediente de «multas» pendientes, y que la única forma de que lo paguen es enviando la factura al servidor central. ¡Larga vida a los coches autónomos y a las caras de póker de los agentes de tráfico!
