
A ver, que levante la mano quien no haya tenido nunca un problemilla con la burocracia, ¿eh? Pero lo que le pasó a Misty Upham, actriz nativa americana y miembro de la Nación Blackfeet, supera cualquier papeleo kafkiano. Imaginad la escena: Los Ángeles, en pleno centro, y Misty, que por aquel entonces estaba haciendo sus pinitos en películas de Óscar como ‘Agosto’, se encuentra con un control de agentes del ICE, los de inmigración, vamos.
La cosa es que Misty estaba tan tranquila, charlando con un hombre sin hogar, cuando de repente se le acercan los agentes. Y aquí viene lo bueno. Le piden la documentación y ella, ni corta ni perezosa, les enseña su DNI tribal. Sí, sí, un documento oficial que certifica su pertenencia a una nación indígena de estas tierras. ¿La respuesta de los agentes? Agarraos: ‘Sus papeles no son suficientes’. ¡Toma ya! A una persona cuya familia lleva milenios en este continente le dicen que su documentación no es válida. La ironía se salió del mapa y se fue a tomar un café.
Misty, que no se mordía la lengua, les preguntó qué narices significaba aquello. ‘¿Es que no sabes quiénes son los indios americanos?’, les soltó, intentando explicarles la obviedad. Los agentes, más perdidos que un pulpo en un garaje, le pidieron un número de la Seguridad Social o un DNI estatal. Y claro, ella en ese momento solo llevaba su DNI tribal y su carné de actriz (SAG-AFTRA).
La pobre mujer estuvo retenida entre veinte y treinta minutos, flipando en colores con la situación. Tuvo que recordarles que, por si no se habían enterado, ella era ciudadana americana y que su identidad tribal era tan válida como cualquier otra. Al final, la dejaron ir, no sin antes darle una ‘recomendación’: que llevara más identificaciones encima.
Este episodio tan surrealista y a la vez tan patético, puso de manifiesto no solo el desconocimiento monumental de algunos sobre la historia y la soberanía de las naciones indígenas, sino también la fina línea entre la seguridad y el más puro sinsentido burocrático. ¿Se puede ser más «not the onion» (tan ridículo que parece inventado, pero es real)? Pues parece que sí, amigos. Menos mal que Misty se lo tomó con filosofía y lo compartió, porque si no, no nos lo habríamos creído.
