
Imagínate la escena: estás repasando los resultados electorales de un pequeño rincón del mundo y, de repente, ¡zas! Te encuentras con que un tal Adolf Hitler Uunona ha arrasado en las urnas. Sí, lo has leído bien. Un Adolf Hitler ha ganado unas elecciones, pero antes de que se te caigan los cafés de golpe y empieces a buscar refugios antiaéreos, respira hondo: este Adolf Hitler es un político namibio que no tiene ninguna intención de dominar el mundo ni de aplicar políticas del siglo pasado.
El protagonista de nuestra historia, Adolf Hitler Uunona, se ha convertido en el flamante concejal del distrito de Ompundja, en Namibia, bajo las siglas del partido SWAPO, la formación en el poder. Y no es que haya ganado por los pelos, no. Se ha llevado el 85% de los votos (¡1.196 papeletas!) en unas elecciones locales que, para qué negarlo, ahora tienen un toque extra de curiosidad internacional. Desde luego, ha sabido captar la atención como pocos, aunque quizás no de la manera más convencional.
Namibia, recordemos, fue una colonia alemana (conocida como África del Suroeste Alemana) hasta el fin de la Primera Guerra Mundial. Por eso, no es tan raro encontrar nombres alemanes por allí, aunque lo de ‘Adolf Hitler’ ya es otro nivel. El propio Uunona ha salido al paso para aclarar el malentendido que su nombre genera, y con razón. En una entrevista, explicó que su padre le puso el nombre, probablemente sin ser consciente de la carga histórica que conllevaba. «Cuando era niño, lo veía como un nombre perfectamente normal. Solo de adulto me di cuenta de que este hombre quería subyugar al mundo entero», declaró, distanciándose de forma tajante del dictador nazi.
De hecho, el político namibio subraya que no tiene «absolutamente nada que ver» con las ideas del genocida alemán. ¡Menos mal! Y para evitar sustos innecesarios o confusiones con el pasado más oscuro de la historia, suele usar la versión acortada de su nombre, Adolf Uunona, en la mayoría de sus apariciones públicas. Incluso en las listas electorales a veces aparece como «Adolf H. Uunona», como si esa ‘H’ pudiera disimular un poco el asunto. Por si las moscas, vamos. Que ya bastante tiene con llevar un nombre así como para que le atribuyan intenciones que no van con él. Su lucha, asegura, es por la justicia social y no por conquistar territorios ajenos. Un aplauso por la sensatez de este Adolf Hitler, que nos demuestra que, a veces, un nombre es solo eso: un nombre.
