Llegó tarde al vaciado de una casa en Michigan y se llevó por 30 dólares un óleo del pasillo del garaje. Era un Abercrombie perdido hacía 75 años…
Llegó tarde al vaciado de una casa en Michigan, cuando ya casi no quedaba nada bueno. En un rincón en penumbra del pasillo que llevaba al garaje colgaba un pequeño óleo de conchas marinas con una etiqueta de 30 dólares. Se lo llevó por corazonada.
Aquel cuadro era Alderman Merriam’s Shells, pintado en 1951 por la surrealista estadounidense Gertrude Abercrombie y desaparecido de la vista pública durante unos 75 años. El 1 de octubre se subasta en Freeman’s, en Nueva York, con una estimación de entre 150.000 y 250.000 dólares.
¿Cómo supo que era un Abercrombie auténtico?
La primera pista estaba a la vista: en la esquina inferior izquierda, la firma «Abercrombie, ’51». La segunda llegó desde Milwaukee. En el catálogo de la retrospectiva Gertrude Abercrombie: The Whole World Is a Mystery, del Milwaukee Art Museum, había una fotografía de archivo del mismo cuadro, retratado —según la casa de subastas— junto a las conchas de verdad que le sirvieron de modelo.
Quien lo autentificó fue Susan Weininger, historiadora del arte de la Roosevelt University y una de las mayores especialistas en la pintora.
¿De quién eran las conchas del cuadro?
De Robert Merriam, concejal del quinto distrito de Chicago entre 1947 y 1955, el que incluye Hyde Park, el barrio donde Abercrombie vivía y trabajaba. De ahí el título, que vendría a ser «Las conchas del concejal Merriam». En el cuadro hay nueve conchas repartidas sobre una superficie gris pizarra y otra, cónica, que cuelga de un hilo contra un fondo negro, como si levitara.
¿Quién era Gertrude Abercrombie?
Nació en Austin (Texas) en 1909 y murió en Chicago en 1977. Pintó escenas surrealistas con mujeres solitarias, gatos, lunas y torres de cuento, y en su casa de Hyde Park sostenía un salón por el que pasaban artistas, escritores y músicos de jazz. El pianista Richie Powell le dedicó un tema, Gertrude’s Bounce, inspirado en su manera de andar.

¿Cuánto costaba el cuadro cuando se pintó?
Entre 50 y 150 dólares. Ese era, según Freeman’s, el precio con el que se expuso en 1952 y 1953 en varias muestras individuales de Abercrombie en Chicago, Nueva York, Evanston y Milwaukee. A principios de 1952 la pintora se lo entregó al doctor John Reynolds, de Kalamazoo (Michigan), a cambio de atención médica. Y ahí se quedó, en casa del médico y luego de su familia, hasta el mercadillo de este verano.
Un cuadro que en 1952 sirvió para pagar al médico puede rozar ahora el cuarto de millón de dólares.
No es el único que vuelve por la puerta de atrás. Un historiador húngaro reconoció un lienzo perdido desde 1928 colgado en el salón de Stuart Little, y en Alemania apareció una obra tras una pared. Luego llega la parte seria, la de las casas que alguna vez se han jugado una colección millonaria a piedra, papel o tijera.
El óleo sale como lote 3 de la venta de arte de posguerra y contemporáneo. Treinta dólares, un pasillo oscuro y una etiqueta que nadie más quiso mirar.
Vía Smithsonian Magazine, Freeman’s, ARTnews y UPI.
Foto de portada: © Freeman’s.




