
Imagínate estar de vacaciones, bajo un sol de justicia, removiendo tierra sin muchas esperanzas y, de repente, ¡zas! Te topas con algo que podría cambiarte el día… o la vida. Pues esto es, más o menos, lo que le ha pasado a Micherre Fox, una turista de Luisiana que decidió pasar el día con su familia en el Parque Estatal Cráter de Diamantes, en Arkansas.
Mientras se dedicaba a la tarea de tamizar tierra seca en la zona de búsqueda de 37,5 acres del parque, algo brillante llamó su atención. Su primera reacción, como la de cualquiera de nosotros, fue pensar: ‘Bah, un trozo de cristal’. Lo lógico, ¿no? Su hijo, con algo más de optimismo, sugirió que podría ser una piedra de ámbar. La duda se instaló en Micherre, que estuvo a un pelo de devolver el hallazgo a la tierra de donde salió.
Pero una vocecilla interior (bendita vocecilla) le dijo que, por si acaso, mejor sería que lo revisaran los expertos del parque. Y menos mal que les hizo caso. Cuando llegó al Centro de Descubrimiento de Diamantes, la sorpresa fue mayúscula. Aquel ‘trozo de cristal’ era, nada más y nada menos, que un diamante marrón de 2,95 quilates. ¡Casi 3 quilates!
La reacción de Micherre fue la esperada: ‘Estaba tan emocionada que me puse a llorar’, confesó a los responsables del parque. El diamante, que tiene una forma de cápsula redondeada y es del tamaño de un guisante, ha sido bautizado como ‘El Diamante Fox’ (The Fox Diamond), en honor a su familia.
Lo más increíble de este parque es que es el único yacimiento de diamantes del mundo abierto al público donde te puedes quedar con lo que encuentres. El de Micherre es el diamante más grande encontrado en lo que va de año y el decimoctavo que supera el quilate. Así que ya sabes, si alguna vez visitas Arkansas, no te olvides el tamiz y, sobre todo, fíjate bien en todos los ‘cristales’ que brillen.
