Si alguna vez te has preguntado dónde quedaron los verdaderos héroes del Viejo Oeste, la respuesta es simple: están en Oklahoma City, y probablemente estén atascados en un atasco de tráfico, pero a caballo.
El protagonista de nuestra historia, Donny Hamilton, demostró que las habilidades de rodeo nunca pasan de moda, especialmente cuando un animal de más de media tonelada decide que tiene planes más interesantes que estar en un corral. La acción tuvo lugar el pasado martes en la NW 36th Street, un lugar que normalmente solo ve coches y, bueno, más coches. Lo que no esperaba ver nadie era un ejemplar de vaca Black Angus trotando alegremente por la calzada, en lo que solo se puede describir como su ‘momento de libertad’.
Pero tranquilos, porque el Llanero Solitario de Bethany, Donny Hamilton, entró en escena. Siendo un vaquero con experiencia, Donny no se lo pensó dos veces. Localizó rápidamente un caballo (prestado de algún alma caritativa cercana, suponemos) y se lanzó a la persecución más surrealista que ha visto la zona de Will Rogers Park. Armado con su lazo, Hamilton se dedicó a hacer lo que mejor sabe: cabalgar y lazar, como si estuviera rodando una escena de película de bajo presupuesto de los años 50.
La cosa se puso aún más hilarante cuando, tras capturar con éxito a la fugitiva bovina –una labor que requiere precisión y agallas–, Hamilton fue interceptado. ¿Por quién? Por la policía de Oklahoma City. Imaginemos la escena: un coche patrulla deteniendo a un hombre a caballo que lleva atada una vaca. ¿Es un robo? ¿Es un problema de tráfico? ¿Es que el vaquero se ha equivocado de siglo?
La verdad resultó ser mucho más mundana (pero no menos épica): los agentes confirmaron rápidamente que Hamilton estaba ahí por una buena causa. Tenía permiso para manejar al animal e intentaba devolver a la pobre Black Angus a la seguridad de un stockyard cercano. Al final, el agente se limitó a asegurarse de que el vaquero y su peculiar carga volvieran sanos y salvos. Un aplauso por Hamilton, que nos recuerda que, a veces, la solución a un problema urbano necesita menos tecnología y más espíritu del salvaje oeste.




