Confunden a un gran estafador con un moroso de biblioteca y le dan vía libre para huir

Confunden a un gran estafador con un moroso de biblioteca y le dan vía libre para huir
Michael Patrick Lydon, sospechoso de un fraude bancario de 100 millones de dólares, fue detenido en Dublín. Los funcionarios le confundieron con un tocayo buscado en EE. UU. por 200 dólares en multas de biblioteca impagadas. Al no considerarlo grave, le permitieron volar a Alemania, dejándole escapar.
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Imaginemos la escena: Aeropuerto de Dublín. Un hombre se dispone a embarcar en un vuelo con destino a Alemania, cuando de repente, las autoridades de inmigración le detienen. El sujeto en cuestión es Michael Patrick Lydon, y no es un pasajero cualquiera; es un pez gordo, sospechoso de haber orquestado un fraude bancario que asciende a la friolera de 100 millones de dólares. La cara de los funcionarios debía ser de victoria total.

Sin embargo, lo que ocurrió después es digno de un guion de comedia de bajo presupuesto. Cuando los agentes de inmigración irlandeses cotejaron los datos y la orden de detención de Estados Unidos, se produjo un pequeño… error de identidad.

Resulta que existían dos Michael Patrick Lydon. Uno, nuestro estafador de 100 millones. El otro, un hombre inocente, pero con un historial delictivo que haría temblar a cualquier bibliotecario: debía 200 dólares en multas por libros atrasados en Massachusetts. Sí, han leído bien, 200 dólares por libros, no 100 millones de dólares por timos a gran escala.

Los agentes irlandeses, al ver que la orden de arresto estaba relacionada con un ‘delito’ menor (el deudor de la biblioteca) y que no era motivo suficiente para iniciar un proceso de extradición internacional serio, decidieron aplicar el sentido común… y dejarlo marchar. «Venga, hombre, por unos eurillos de libros, no vamos a montar un lío internacional», debieron pensar.

El resultado fue predeciblemente catastrófico para la justicia estadounidense. El verdadero Michael Patrick Lydon, el estafador profesional y no el humilde moroso lector, subió a su avión rumbo a Alemania, con un billete de huida que le pagó la incompetencia burocrática. Las autoridades de Estados Unidos, que llevaban tiempo buscándole por el megafraude, se quedaron a cuadros al enterarse de que el criminal más buscado de su lista había sido detenido y, posteriormente, liberado por deber el equivalente a la multa de tres meses de ‘El Quijote’ sin devolver. Una pifia antológica que garantizó al timador una jubilación anticipada y muy, muy lucrativa.