La idea salió de dos niños del pueblo y acabó con circuitos de arena, patrocinadores y medio millar de personas dándole a un tapón de botella…
Villaco, un pueblo de la provincia de Valladolid con poco más de 70 habitantes, reunió a más de 500 personas el sábado 15 de agosto de 2026 para jugar a las chapas. El I Concurso Nacional de Chapas se celebró de diez de la mañana a una de la tarde y, según la prensa vallisoletana, el pueblo multiplicó por siete su población en una sola mañana.
Apuntarse era gratis: bastaba con mandar un correo con el nombre y la edad, hasta completar unas plazas que las bases advertían de limitadas. Y ahí se plantó medio millar de personas en este municipio del valle del Esgueva a darle capirotazos a un tapón de botella sobre circuitos de arena.
¿A quién se le ocurrió el concurso nacional de chapas?
La idea se atribuye a Gabriel y Argi, dos niños vecinos de Villaco. Según contó Xataka, la chispa saltó jugando a las chapas con amigos y familia en la capital vallisoletana, cuando alguien planteó lo evidente: por qué no montar un torneo de verdad. La organización acabó corriendo a cargo de la agencia ARGI Comunicación junto al teniente de alcalde de Villaco, Alfredo Ruiz, con la implicación del padre de uno de los chavales.
La promoción se les fue de las manos antes de empezar: según Tribuna de Valladolid, los vídeos que grabaron para animar a la gente rozaban el millón de reproducciones cuando aún faltaban días para el torneo.
¿Cómo se jugaba y qué se llevaron los ganadores?
Se compitió en dos categorías, una infantil y una absoluta abierta de los 14 a los 99 años, que en las chapas no es un chiste: competir pasados los 90 pasa más de lo que parece. Los organizadores explicaron a Xataka que los circuitos se montarían sobre mesas altas a propósito, para que los vecinos mayores no tuvieran que tirarse al suelo y pudieran jugar como todo el mundo.
Los premios tampoco eran de risa para un pueblo de 70 vecinos. El campeón infantil se llevó tres entradas al Parque Warner; el de la categoría absoluta, una escapada para dos con alojamiento y desayuno en la Milla de Oro del Vino, una experiencia gastronómica y visitas a una bodega y al castillo de Peñafiel. Al tercero de la general le cayó una colección de novelas del escritor vallisoletano César Pérez Gellida.

¿Por qué un pueblo tan pequeño monta un torneo nacional?
El lema del cartel lo resume mejor que cualquier nota de prensa:
Este verano te damos la chapa contra las pantallas
La iniciativa se presentó como el primer concurso nacional de chapas de España y contó con el respaldo de la Diputación de Valladolid, cuyo presidente se dejó ver por el pueblo junto al alcalde. Para un municipio que cabe entero en un autobús, salir en la prensa nacional por un tapón de botella no está nada mal.
Tampoco es el único pueblo que ha encontrado su hueco compitiendo en algo improbable: en los Pirineos franceses coronan al mejor imitador de gruñidos de cerdo, en Dinamarca celebran un campeonato del mullet que se decide a golpe de cama elástica y en Los Palacios y Villafranca reciben a sus futbolistas con su peso en tomates. Lo de las chapas, al menos, no exige melena.
Vía Diario de Valladolid, El Día de Valladolid, El Debate, Tribuna de Valladolid y Xataka.




