Por qué las ciudades ya no se ven naranjas desde el espacio

Milán era un hormiguero naranja en 2012 y tres años después su centro amanecía blanco. El cambio de farolas se ve desde 400 kilómetros de altura…

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Milán era un hormiguero naranja en 2012 y tres años después su centro amanecía blanco. El cambio de farolas se ve desde 400 kilómetros de altura…

Sal de noche y fíjate en el color del asfalto. Si tu barrio ya no tiene aquel resplandor anaranjado de siempre, no es nostalgia: han cambiado las farolas. Y lo raro es que la mejor forma de verlo entero sea desde 400 kilómetros de altura.

Las ciudades están cambiando de color de noche. Las farolas de vapor de sodio, que tiñen las calles de naranja, están dando paso a los LED de luz blanca, y el salto se distingue con nitidez en las fotos que los astronautas toman desde la Estación Espacial Internacional.

¿Por qué Milán pasó del naranja al blanco?

El caso de manual es Milán. La Agencia Espacial Europea publicó dos fotos de la ciudad tomadas desde la ISS con tres años de diferencia: la de 2012, del neerlandés André Kuipers, es un hormiguero anaranjado; en la de 2015, de la italiana Samantha Cristoforetti, el centro aparece blanco y la corona que lo rodea sigue naranja.

Milán de noche en 2012, completamente anaranjada, junto a la imagen de 2015 con el centro ya blanco tras el cambio a LED
Milán en 2012 y en 2015, antes y después del cambio a LED. Crédito: ESA/NASA/A. Sánchez de Miguel et al. 2019.

Entre una foto y otra, Milán cambió el sodio por LED blancos: la ESA describe esa operación como la primera conversión total de un alumbrado público a LED blanco en Europa, y la prensa del sector cifró el despliegue en unas 100.000 luminarias en torno a la Exposición Universal de 2015.

¿Quién hace las fotos en color de la Tierra de noche?

Estas imágenes no las toma un satélite. La banda con la que el instrumento VIIRS mide la luz nocturna del planeta es pancromática: registra cuánto brilla cada punto, pero no de qué color. Las fotos en color las hacen personas, a mano y con cámaras corrientes.

«Hasta la llegada de los nuevos satélites, la fotografía de los astronautas era nuestra única ventana en color y de alta resolución a la Tierra»

Lo dijo en 2015 el astrofísico español Alejandro Sánchez de Miguel, investigador principal de Cities at Night, proyecto de ciencia ciudadana de la Universidad Complutense de Madrid y el Cégep de Sherbrooke que puso a miles de voluntarios a mapear más de 130.000 fotos nocturnas de la ISS.

Sacarlas tiene su intríngulis: la Tierra desfila bajo la estación a 28.800 km/h y una exposición larga saldría movida. Por eso la ESA instaló en la Cupola el NightPod, un trípode motorizado que compensa ese arrastre para que los astronautas que hacen yoga flotando disparen fotos nítidas.

¿Qué se pierde al cambiar el naranja por el blanco?

El LED gasta menos y alumbra mejor el suelo, pero emite bastante más luz azul que el sodio. La NASA apunta que en 2015 el centro de Milán no solo se ve más blanco, sino más brillante y más azul, lo que limita todavía más ver el cielo estrellado desde la ciudad. El color importa también a ras de suelo: en Dinamarca han teñido de rojo un tramo de carretera para no cortarles el paso a los murciélagos.

El proceso sigue. Don Pettit, astronauta de la NASA, volvió a la ISS en 2024 doce años después de su misión anterior y contó en una entrevista que la intensidad y el color de las luces habían cambiado por completo respecto a 2012, cuando dominaban el vapor de sodio y el de mercurio.

En unos años, las fotos naranjas de nuestras ciudades tendrán el aire antiguo que hoy tienen las de blanco y negro. Y existirán porque alguien, asomado a una ventana a 400 kilómetros, se acordó de disparar.

Vía ESA, NASA, Phys.org, Astronomy Now, Cities at Night, ESA NightPod, Smart Lighting y KATU.

Foto de portada: © ESA/NASA–S. Cristoforetti.