Científicos inventan la ropa interior inteligente para contar cuántos pedos te tiras al día

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El wearable que nadie pidió pero que la ciencia necesitaba

Afrontémoslo: tirarse pedos es tan humano como respirar. Ya sea un escape silencioso o una auténtica trompeta sinfónica, las flatulencias son el pan nuestro de cada día. Sin embargo, la ciencia tenía un gran vacío de conocimiento al respecto. ¿Cuánto es verdaderamente normal? Para resolver este aromático enigma, un equipo de la Universidad de Maryland ha desarrollado nada menos que una Smart Underwear (ropa interior inteligente).

Persona en pantalones vaqueros

¿Cómo funciona este contador de ventosidades?

El dispositivo, liderado por el investigador Brantley Hall, no es un calzoncillo al uso, sino un pequeño aparato que se engancha a las prendas íntimas. Cuenta con sensores químicos milimétricos diseñados para rastrear el gas intestinal, poniendo especial atención al hidrógeno que fabrican los microorganismos que viven de alquiler en nuestro intestino.

Prototipo del dispositivo para la ropa interior

«No sabemos realmente cómo es la producción normal de flatos. Sin esa base, es difícil saber cuándo la producción de gases de alguien es verdaderamente excesiva», asegura Hall en su comunicado.

Los sorprendentes resultados del estudio

Para poner a prueba este peculiar invento, cuyos resultados han sido publicados en la revista científica Biosensors and Bioelectronics: X, se reclutaron voluntarios dispuestos a monitorizar su actividad más ruidosa durante una semana entera. Las conclusiones nos dejan datos fascinantes:

  • La asombrosa media diaria: Un adulto sano se tira unos 32 pedos al día. ¡Más de uno por hora!
  • Los dos extremos: Algunos afortunados (o contenidas) participantes registraron tan solo 4 ventosidades diarias, mientras que el récord de la muestra se situó en la friolera de 59 flatulencias en una sola jornada.
  • El innegable efecto de la fibra: En un experimento paralelo, se administraron suplementos de fibra a los sujetos a prueba. Como era de esperar, los sensores del dispositivo detectaron de inmediato los picos de hidrógeno originados por la fiesta en el microbioma.

Bienvenidos al Atlas Humano del Pedo

Aviso a navegantes: por el momento, este prototipo solo mide la cantidad y la composición química, dejando fuera variables tan subjetivas como la acústica o el nivel de toxicidad olfativa. No obstante, Brantley Hall ha ido un paso más allá lanzando el ambicioso proyecto Human Flatus Atlas, una iniciativa global para crear el primer mapa poblacional de nuestras emisiones gasísticas.

Al final del día, entender mejor cómo trabajan nuestras bacterias estomacales en tiempo real no solo nos saca una sonrisa, sino que podría ser la clave para desarrollar nuevos tratamientos digestivos y mejorar la salud intestinal de millones de personas. ¡Y todo gracias a un sensor bien colocado en la retaguardia!